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Sociólogo lanza libro sobre la Guerra de Castas

miércoles, 22 de junio de 2022 · 01:30

Luego de 15 años de estudiar la Guerra de Castas, el doctor Wolfgang Gabbert publicó el libro “Violencia y la Guerra de Castas en Yucatán” en el que incluye detalles poco conocidos del conflicto que duró más de medio siglo.

La obra, editada por la Universidad de Cambridge, fue presentada por el autor en el auditorio “Rendón Peniche” del Centro Peninsular en Humanidades y Ciencias Sociales (Cephcis) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

En entrevista con Diario de Yucatán, el doctor Gabbert, originario de Alemania y catedrático de la Universidad de Leibniz, comparte que la violencia fue uno de los temas que más le sorprendió al investigar el tema y la razón de escribir el libro.

“Había mucha literatura sobre la guerra, los acontecimientos, los combates… pero casi nada sobre la violencia en sí, sobre las formas de la violencia”, explica.

Tampoco se hablaba mucho —asegura— del sufrimiento, no solo de los rebeldes que fueron perseguidos por el ejército sino también del experimentado por los habitantes de los pueblos y las villas de Yucatán, ni del que existía entre soldados.

El investigador se interesó en la Guerra de Castas a raíz de su llegada a la Península de Yucatán en la década de 1990 para estudiar las relaciones interétnicas.

Unos años después tuvo conocimiento del enfrentamiento armado, que en ese entonces era interpretado como un conflicto étnico entre dos grupos bien demarcados: los blancos o vecinos, y los indígenas o mayas.

Pero haciendo entrevistas de campo encontró otras voces sobre la guerra: “Decían que los rebeldes no eran luchadores por la libertad, sino gente que quemó los asentamientos, los pueblos y que también mataba a la gente. Eran voces diferentes que no se comparan con el discurso hegemónico oficial”.

El doctor Gabbert consultó otras fuentes, entre ellas los archivos históricos de Yucatán y Campeche y de la Secretaría de Defensa en Ciudad de México, en los que notó que la interpretación era problemática porque no correspondía a las realidades que se podían aceptar por diferentes razones.

“Por un lado, con respecto a la etnicidad, se puede notar que indígenas y vecinos luchaban en ambos lados. Indígenas y vecinos eran, en ese entonces, categorías legales”, explica.

Agrega que, si bien en varias épocas la legislación no permitió que los habitantes indígenas ingresaran al ejército, en realidad siempre estuvieron ahí. Por otro lado, continúa, es bien sabido que del lado de los rebeldes varios de sus líderes no eran personas mayas.

Gabbert señala que le sorprendieron los cambios de interpretación del conflicto que en el siglo XIX era visto por las élites como una lucha racial, entre la civilización y la barbarie.

En la década de 1970 —señala— la guerra tuvo otra interpretación: una lucha anticolonial, del pueblo maya contra los opresores hispanohablantes.

“Eso se ve en las estatuas, en los nombres de los jardines de niños… Hay varias escuelas que se llaman Cecilio Chi, y este personaje era para las élites el líder más feroz de los rebeldes”, apunta el investigador, para luego señalar que también le sorprendió la violencia de la guerra y el sufrimiento.

“Hubo muchísima violencia. Una cosa que me parece importante es que la violencia de la Guerra de Castas no explotó en ámbitos donde no había violencia antes. Había pelitos, guerras civiles… y en ese entonces ya se había movilizado a la población para organizar guerrillas, unidades fuera del ejército para arrasar la tierra y prender fuego a las villas”.

Otra situación que le sorprendió fue que durante el apogeo de la Guerra de Castas hubo otras guerras civiles y rebeliones en Campeche y Yucatán: “La Guerra de Castas no era el conflicto que dominaba”.— IVÁN CANUL EK

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