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Reliquias del Padre Pío y Carlo Acutis se despiden de Yucatán

El Seminario y una parroquia, el fin del recorrido
viernes, 1 de julio de 2022 · 01:30

Los yucatecos se despidieron ayer de las reliquias del santo Padre Pío de Pietrelcina y el joven beato Carlo Acutis en el Seminario Menor de San Felipe de Jesús.

Las reliquias atrajeron a numerosas personas en este tercer y último día de su visita a la Arquidiócesis, antes de su regreso a su santuario en Cancún, Quintana Roo, de donde llegaron el pasado martes 28.

La Catedral de Mérida, las parroquias de Ticul y María Inmaculada, la rectoría de Los Sagrados Corazones, el Centro de Readaptación Social y el Seminario Menor de San Felipe de Jesús fueron los lugares que visitaron estas reliquias.

Un relicario de madera porta un paño con sangre del Padre Pío, que fue elevado a los altares como santo. El padre tenía estigmas y uno de ellos era de un costado.

Otro relicario más pequeño de color dorado contiene una pequeña fracción del cabello del joven Carlo Acutis, quien falleció a los 15 años.

Los frailes Jesús Argüelles Canul y Tomás Chávez Rodríguez fueron los encargados de llevar los relicarios.

Antes de visitar el Seminario Menor, las reliquias estuvieron en la parroquia María Inmaculada del fraccionamiento Campestre.

Ahí, el padre Antonio Escalante Pantoja acompañó a los frailes a la sede parroquial y escuchó el mensaje del fraile Tomás Chávez, custodio de las reliquias.

Después se inició un momento de veneración, en la que participaron decenas de personas.

A las 4:30 p.m., las reliquias llegaron a la casa formadora ubicada en la salida de la carretera a Tizimín. Ahí desfilaron decenas de personas. La amenaza de lluvia, que más tarde cayó, no desanimó a la gente a acudir al Seminario, en el que se registró un ir y venir de personas.

Los frailes ingresaron a la capilla acompañados del padre Cristian Cáceres Solis, integrante del equipo formador del Seminario.

El sacerdote ofreció un mensaje de bienvenida a esta jornada de adoración en la que las reliquias fueron colocadas en una mesa que se puso cerca del altar.

El sacerdote deseó que esta actividad sirva para encontrarse con Dios y como un empuje vocacional.

“El objetivo de este momento es que los adolescentes y jóvenes puedan acercarse a los seminaristas, preguntarles y conocer la casa además de conocer el testimonio de estos grandes santos”, dijo el padre.

La adoración de las reliquias contó con reflexiones y con la participación de los coros Belén y de la parroquia La Transfiguración.

Loa frailes que portaron las reliquias son integrantes de la Congregación de la Orden de los Hermanos Menores Capuchinos.

El fraile Chávez recordó que el Padre Pío tuvo estigmas.

Explicó que fue un sacerdote identificado con el sufrimiento de las personas que quería y quiere a seguir ayudando a llevar su vida con amor.

Junto a la reliquia del Padre Pío está la de un beato que espera que sea santo, Carlo Acustis, a quien definió como un hijo espiritual y devoto del Padre Pío. “Él tenía cierta familiaridad con los Capuchinos en Italia, él ayudaba a un comedor de pobres”.

Las reliquias son de primer grado y recuerdan que todos están llamados al camino de la santidad.

El programa del Seminario incluyó una ceremonia eucarística.

Por su parte, Gladys Lara de Carrillo, coordinadora de los grupos de oración del Padre Pío en Mérida, recordó que el objetivo de traer las reliquias fue dar esperanza en estos momentos difíciles que se están viviendo.

Invitó a las personas a formar parte de los grupos de oración del Padre Pío; los interesados pueden ir directamente a la rectoría de los Sagrados Corazones, de la colonia México, los lunes a las 6 p.m.— CLAUDIA IVONNE SIERRA MEDINA

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