Operaciones espaciales

Cohete chino Long March 5B: ¿dónde cayó?

El reingreso no controlado de un cohete, criticado
domingo, 31 de julio de 2022 · 00:00

MADRID (EFE).— Los restos del cohete chino Long March 5B cayeron ayer a las 16:50 GMT (11:50 a.m., hora México) en el Océano Índico después de que despegara el pasado 24 de julio de la isla de Hainan con el objetivo de transportar un módulo a la estación espacial orbital china, la “Tiangong”.

Según informó Jorge Lomba, jefe del departamento de Espacio del Centro para el Desarrollo Tecnológico e Industrial (CDTI) español, el cohete chino impactó sobre el Océano Índico tras una reentrada no controlada en la atmósfera, donde lo más seguro es que se haya desintegrado.

Lomba, quien advirtió que este tipo de reentradas en la atmósfera de cohetes en Estados Unidos y Europa se hacen de manera “controlada”, por lo que en el caso de que no se desintegre, se conoce dónde cae.

El Long March 5B, con una masa estimada de unas 20 toneladas, viajaba sin control a una velocidad de 28,000 kilómetros por hora.

Al confirmarse la caída de los restos, Bill Nelson, administrador de la NASA, declaró que “la República Popular China no compartió información específica sobre la trayectoria cuando su cohete Long March 5B cayó a la Tierra”, insinuando que el gigante asiático no fue transparente en un tema tan trascendental como la reentrada no controlada de uno de sus cohetes.

“Todas las naciones que realizan actividades espaciales deben seguir las mejores prácticas establecidas y hacer su parte para compartir este tipo de información con anticipación para permitir predicciones confiables. Hacerlo es fundamental para el uso responsable del espacio y para garantizar la seguridad de las personas aquí en la Tierra”, dijo Nelson tras hacer énfasis en el riesgo que pueden representar estas maniobras para las personas y los edificios.

 

No es la primera vez que una nave china está vigilada por la comunidad internacional. En mayo del año pasado también fue un cohete Long March 5B el que alertó a los servicios de vigilancia de todo el mundo. Terminó desintegrándose casi en su totalidad y los restos cayendo en el océano Índico, sin causar daños.

Tres años antes, en abril de 2018, el laboratorio orbital Tiangong 1, que estaba en desuso desde 2016 y que vagaba sin control por el espacio, también fue monitorizado. Este reentró en la atmósfera terrestre sobre el océano Pacífico sur, también sin causar daños.

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