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John Hinckley desea olvidar el día que disparó a Reagan

Expresa que se siente arrepentido de sus acciones
4/7/2022 · 00:00

WASHINGTON (AP).— El hombre que hirió de un balazo al presidente estadounidense Ronald Reagan en 1981 expresó remordimiento por sus acciones y afirmó que no recuerda las emociones que tenía en el momento en que perpetró el atentado en que otras tres personas resultaron heridas.

John Hinckley Jr., quien quedó libre de toda supervisión judicial hace algunos días, dijo a CBS Mornings, en su primera entrevista por televisión desde que obtuvo su libertad, que se arrepiente por todas las vidas afectadas por sus acciones.

“Me siento mal por todos ellos. Siento un genuino remordimiento por lo que hice”, declaró. “Sé que probablemente ellos no me pueden perdonar ahora, pero solo quiero que sepan que me arrepiento de lo que hice”.

Cuando se le preguntó qué sentimientos lo llevaron a perpetrar el atentado, Hinckley respondió que no se acuerda ni quiere hacerlo.

“Ésa fue otra vida. No podría decirte qué emoción sentí cuando (Reagan) salió del edificio; no podría decirte”, manifestó. Después, añadió: “Eso es algo que yo no quiero recordar”.

Hinckley tenía 25 años y sufría de aguda psicosis cuando le disparó a Reagan frente a un hotel en Washington. El atentado dejó paralítico al secretario de prensa del presidente, James Brady, quien falleció en 2014. Además, dejó heridos a un policía y a un agente del Servicio Secreto.

Hinckley fue hallado inocente por enfermedad mental y pasó décadas en un hospital psiquiátrico en Washington. A principios de los años 2000 empezó a visitar la casa de sus padres en Williamsburg, Virginia.

En 2016 se le permitió vivir con su madre a tiempo completo, aunque con ciertas restricciones, luego que expertos coincidieran en que su enfermedad mental llevaba décadas en remisión.

Desde hace algunos meses vive solo con su gato en un departamento rentado en la zona, de acuerdo con documentos judiciales. Su madre falleció en julio de 2021.

Por un tiempo no se le permitió tener pistola, consumir drogas, beber alcohol ni contactar a familiares de sus víctimas. Pero un juez dijo que levantaría esas restricciones si Hinckley permanecía estable. Las eliminó el 15 de junio pasado.

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