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José Filadelfo García Gutiérrez: Francis Drake, la papa y un penacho

miércoles, 6 de julio de 2022 · 01:30

Francis Drake, subvencionado por la reina Isabel I de Inglaterra quien, como señala Francisco Santiago Cruz en “Los piratas del Golfo de México”, “un tiempo simuló, ante el embajador español en Londres, no saber nada de los piratas y corsarios ingleses que merodeaban por las costas americanas”, entre sus varias correrías, asaltó el puerto Nombre de Dios, en Panamá, y atacó a un cargamento de plata procedente de Perú, con resultados nimios que, no obstante, no afectaron la fama del corsario. Sumada a su exitoso ataque al puerto de Cádiz, y al fracaso en su agresión a las islas Canarias, la relevancia de este corsario fue también la de haber circunnavegado la Tierra por segunda vez, entre 1577 y 1580, después de la travesía realizada por Magallanes y Elcano, de 1519 a 1522. En lo que respecta a la exploración de América, Drake viajó desde Valparaíso, Chile, y pasó, entre otros lugares, por Lima, Huatulco, hasta llegar, en 1579, a la bahía que hoy lleva su nombre, cerca de aquella otra que actualmente acoge a San Francisco, en Estados Unidos”.

Por lo demás, a Francis Drake se le atribuye, junto con sir Walter Raleigh, el haber llevado por primera vez la papa a Inglaterra, desde Virginia, en el actual país anglosajón. Sobre si la papa era sembrada en aquella región septentrional de América, fue algo discutido por Mariano de Cárcer y Disdier en “Apuntes para la historia de la transculturación indoespañola”, quien objeta (con interesante razón) la posibilidad del cultivo de la papa en Virginia en el siglo de Drake, a partir del voz (potato) con que se le denomina al tubérculo en un documento en inglés que solo pudo consultar el estudioso en su traducción española. Una de las extrañezas que hacen dudar a Cárcer es que en aquel documento (sobre el Hospital de Sangre de Sevilla) se haya utilizado una palabra en inglés familiarizada con el quechua (potato de papa [o patata] o batata [de origen antillano]) y no alguna palabra oriunda del idioma de los indígenas de Virginia: “¿no es curiosísimo que en Virginia, si hubiera habido papas, se hubiesen llamado patatas, es decir, potato? Al Perú no fue Raleigh y no pudo conocer ni la papa ni este nombre”. Al parecer, Cárcer y Disider no tomaron en cuenta que Drake, como indicó José Luis Martínez, sí viajó a Perú (Lima). Años después, en 1596, Francis Drake falleció por disentería en Panamá, tras una derrota naval.

Entre estos piratas del siglo XVI, merece recordarse la anécdota de uno de ellos, por lo que conviene a México: Juan Florín. A este pirata, cuyo nombre real era Giovanni Verrazano, se le debe el robo del tesoro de Moctezuma que Cortés envió a España en 1522. En España y Francia lo llamaron Florín y Fleury, respectivamente, para destacar la ciudad de procedencia del temible corsario, Florencia. En su juventud comerció con África y Medio Oriente, para después ofrecer sus servicios de corsario al rey Francisco I de Francia quien, hacia 1522, se vio complacido por el robo que Florín hizo del tesoro de Moctezuma. El hurto de tan valioso cargamento hizo lamentarse a Cortés en una de sus cartas dirigidas a Carlos I, mas el conquistador supo advertir audazmente en la pérdida una interpretación favorable y simbólica: la oportunidad de ostentar y demostrar ante el enemigo francés las riquezas que podía ser capaz de proporcionar el Nuevo Mundo. Así, la lamentación por un robo se tornó en una vanidosa promoción del poderío hispano; promoción, por lo que implica motivar la envidia, de una riqueza prohibida para aquellos monarcas que no fueran Carlos I. (Continúa)

Poeta y ensayista

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