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“Bonding”, instrumento para museos

1/8/2022 · 00:00

Las exposiciones no se tratan solo de arte, sino también de la vida. Las ideas expuestas se relacionan con muchos aspectos de la vida cotidiana (Ellen Lupton)

Existe un tema de actualidad que se aplica a otros campos, el “bonding”, palabra de origen anglosajón que se refiere a establecer un vínculo o relación de cercanía entre una empresa y un tercero, ya sea un cliente, consumidor, usuario o medio de comunicación. Podría ser aplicable al caso de la mediación museística, sustituyendo la empresa por el mediador y al cliente por el visitante.

Este proceso consistiría en construir un vínculo emocional entre el espacio museal y su público. El “bonding” no es trabajo fácil, ya que se trata de una conexión delicada y de gran valor, y se requiere de una sensibilidad particular para plantearnos nuestros objetivos estratégicos dirigidos a cada uno de los públicos (infantes, adultos, profesionales del arte, personas con discapacidad, grupos marginados, etc.).

Este proceso involucra también lo que se conoce como “comunicación efectiva”, en la cual un mensaje se emite, se recibe y se comprende de manera satisfactoria, sin afectar, alterar o distorsionar el sentido o planteamiento pedagógico que envuelve, estableciéndose así una verdadera comunicación entre el mediador y su público para cada una de las exposiciones.

Hay que evitar las barreras semánticas (malentendidos entre el remitente y el receptor), que en la comunicación son obstáculos que distorsionan la difusión del mensaje y dificultan o impiden su comprensión efectiva.

Usualmente estas barreras semánticas se presentan cuando en un intercambio comunicativo el emisor y el receptor manejan diferentes significados para un mismo signo, palabra o expresión, lo que está relacionado con procesos lingüísticos distintos o con diferencias culturales; por ejemplo, existen palabras que se pronuncian de la misma manera pero que tienen diferente significado (homófonas).

Es así como el “bonding”, como toda acción comunicativa, debe tener en cuenta las cualidades de interlocución, sus medios y tácticas.

Por último hay que mencionar los elementos que intervienen en el proceso de mediación como una herramienta operativa de la estrategia que considera diferentes públicos: el emisor, que es el sujeto que desencadena el proceso comunicativo al exponer una información que puede ser codificada o simbólica para ser interpretada y en la que también se involucra el lenguaje no verbal, que expresa sensaciones, actitudes y estados de ánimo, y es más espontánea que la anterior; el receptor, el sujeto que, de manera voluntaria o involuntaria, recibe la información y la interpreta; el mensaje, aquello utilizado para transmitir la información, es decir, la existencia literal de lo que se está diciendo.

El ruido se trata de cualquier fenómeno que interfiere con el proceso comunicativo y modifica el mensaje en alguno de sus aspectos; el código es el conjunto estructurado de normas y signos que posibilitan expresar y emitir mensajes, está asociado al tipo de lenguaje y también puede ser corporal o combinarse con el lenguaje verbal; el canal, medio a través del cual viaja el mensaje (hablado, internet, chat, etc.) y es el aire, el papel, los correos electrónicos, los sistemas de telefonía, las ondas de luz emitidas por pantallas; el contexto, entorno espacio-temporal en el que tiene lugar la comunicación y que influye en la emisión-recepción del mensaje, y la proximidad, la distancia entre los interlocutores.

Asimismo, hay que tener en cuenta la retroalimentación (feedback), que es la respuesta que da el receptor al haber interpretado el mensaje, la cual inicia el proceso comunicativo o de intercambio (transaccional) en el que se posiciona a los comunicadores como remitentes y receptores indistintamente. Es así como el “bonding” nos servirá como una herramienta para establecer un vínculo o crear nuevos públicos para nuestros espacios museísticos.

Curador.

 

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