LA PAZ (AP).— El 11 de enero no es un día cualquier en Bolivia. Es cuando se celebra una actividad ancestral: el masticado de hoja de coca.
El presidente boliviano, Luis Arce, quien promueve que la hoja de coca deje de ser considerada un estupefaciente, encabezó la ceremonia correspondiente al Día del Acullico —como se le dice al acto de masticar—, que se celebra en las principales ciudades del país.
Arce masticó o acullicó la hoja de coca en un acto público. La hoja es considerada sagrada y su cultivo es legal hasta por 22,000 hectáreas para consumo tradicional. Se le atribuyen, además, beneficios medicinales y de ayuda a mitigar el cansancio y el hambre.
En contraste, la Convención Única de Estupefacientes de las Naciones Unidas incluye desde 1961 a la coca como estupefaciente; es la materia prima para la fabricación de cocaína.
Arce recordó que su gobierno promueve nuevamente “una campaña para desclasificar a la hoja de coca como estupefaciente” y se mostró confiado en que su propuesta “va a tener éxito, porque ya la hoja de coca no va a ser clasificada como un estupefaciente, como algo malo”, sin dar detalles.
La cancillería de Bolivia informó el año pasado que el gobierno volvió a emprender una campaña para que la hoja de coca, en su estado natural, salga de la lista de estupefacientes y ha pedido a la Organización Mundial de la Salud (OMS) una “revisión crítica” de sus propiedades medicinales.
El expresidente boliviano Evo Morales (2006-2019) ya había planteado la despenalización de la coca ante la Organización de Naciones Unidas (ONU) pero su propuesta fue rechazada en 2011 fue rechazada y Bolivia decidió denunciar la Convención de 1961 sobre estupefacientes para luego pedir una solicitud de readmisión que en el 11 de enero de 2013 fue aceptada.
Se reincorporó bajo la reserva de que el masticado de la hoja de coca se respete a nivel nacional. Poco después, en homenaje a esa fecha se declaró el Día Nacional del Acullico.
En este día, la hoja de coca es regalada en bolsas en medio de bailes y ritos en agradecimiento a la Madre Tierra o Pachamama. “Para el boliviano, el beneficio de la coca es muy importante porque esto da la fuerza cuando uno empieza a trabajar… Pero lo más importante es que la coca es medicina”, dijo a The Associated Press Primo Callisaya, un agricultor de 59 años.
Arce conmemoró el día sin los representantes de sindicatos importantes de cocaleros, entre ellos Morales, su mentor y líder de las federaciones en la región central de Cochabamba desde los años 80 y desde dónde saltó a la política hasta convertirse en el primer presidente indígena. El anuncio de Morales de ser candidato a las elecciones de 2025 por el Movimiento al Socialismo (MAS) ahondó las disputas entre seguidores de Arce y del exmandatario.
Sin embargo, dos dirigentes campesinos, afines a Arce, en la jornada de masticado pidieron al gobernante que sea candidato. El presidente no respondió de inmediato al pedido.
Se calcula que más de 100,000 familias dependen de ese cultivo.
Según la Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC) la superficie de cultivos de coca en Bolivia tuvo una disminución del 2% respecto al 2021, es decir, “de 30,500 hectáreas reportadas el 2021 a 29,900 hectáreas el 2022”.
Bolivia es el tercer productor mundial de coca después de Colombia y Perú, al igual que de cocaína.
