Fernando Canek y Susana Alexander en “La velocidad del otoño”
Fernando Canek y Susana Alexander en “La velocidad del otoño”

“¡Gracias y adiós!”, dijo la actriz Susana Alexander a Mérida y al mundo del espectáculo con la presentación de la obra “La velocidad del otoño” de Eric Coble, acompañada de Fernando Canek y como parte de su gira nacional de despedida y agradecimiento.

Alexander se retira así de los escenarios a los 81 años y con una trayectoria amplia en el arte escénico.

Susana Alexander no solo ha dedicado su vida al teatro, también ha dejado una marcada huella en la televisión, con una trayectoria que abarca cerca de 30 melodramas desde la década de 1960.

En el cine, aunque sus apariciones fueron menos frecuentes, logró un inesperado y entrañable éxito hace unos años con la saga de “La boda de la abuela”, “El cumple de la abuela” y “El testamento de la abuela”.

Es en el teatro donde Susana encontró el espacio perfecto para desplegar toda su pasión y entrega. Hoy, con una mezcla de nostalgia y gratitud, anuncia su despedida de los escenarios, marcando así el cierre de una etapa llena de dedicación.

Una historia nostálgica

La noche de anteayer fue apoteósica en el Teatro Armando Manzanero, donde Susana Alexander se despidió con una obra en la que convergen un árbol, un hijo, una octogenaria y una historia de amor. “La velocidad del otoño” es una conmovedora obra que explora con agudeza, rigor y humor las complejidades de la vejez, la independencia y la familia.

En esta puesta en escena, Susana Alexander interpreta a Alejandra, una mujer mayor que lucha por conservar su autonomía y rechaza la idea de ser enviada a un hogar para ancianos. Fernando Canek se une a ella en el papel de su hijo Carlos, quien llega para cumplir con un cometido enviado por sus hermanos Leonor y Miguel y termina afrontando los viejos conflictos entre ellos.

Alejandra, fuerte y determinada, corre el riesgo de perder su independencia. Alejandra quiere seguir viviendo en su propio hogar y, para demostrar su resistencia, llena su casa de bombas molotov y amenaza con usarlas si alguien intenta obligarla a mudarse. Carlos se fue hace muchos años de la casa de sus padres y al regresar para hacerla desistir de su intento de hacer volar el departamento se reencuentra con la conexión especial que siempre tuvo con su madre, gracias a que comparten el amor por el arte, que ella le inculcó desde pequeño.

La serie de sentimientos que resurgen al recordar el pasado familiar lo hace convencer a su madre de salir aunque sea por un momento de su departamento.

Al finalizar la puesta en escena, el público aplaudió de pie por largo rato, entre expresiones de júbilo, nudos en la garganta y la mirada vidriosa de muchos de los asistentes. Tatiana Zugazagoitia, hija de la actriz, la acompañó en el proscenio y Susana agradeció a Mérida por acoger tan cálidamente a su familia.

Finalmente, la secretaria de la Cultura y las Artes, Patricia Martín Briceño, subió al escenario para entregar a la primera actriz un reconocimiento por su trayectoria de 70 años.

Martín Briceño hizo mención de lo importante de la carrera de Alexander y le agradeció que eligiera a Mérida como una de las ciudades en las que se despide del teatro. Le expresó: “Esperamos que no sea un adiós, sino un hasta pronto”.

Luego de abrazarla y entregarle flores, el telón se cerró y poco a poco el recinto fue quedando en solitario y silencioso.

Anastasia Ochoa Medina explicó que viajó a Mérida desde Oaxaca con sus hermanos para ver por última vez en escena a Susana. “En mi familia somos sus fans, no íbamos a perdernos la oportunidad de homenajearla antes de que nos abandone”.— Darinka Ruiz Morimoto

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Gallia est omnis divisa in partes tres, quarum unam incolunt Belgae, aliam

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