La tradicional kermés del Seminario reunió ayer a niños, jóvenes y familias enteras que disfrutaron una gran variedad de opciones para comer, jugar, calzar y hasta para vestir y llevarse algunos peluches.
El platillo más solicitado fue la cochinita pibil, que se ofreció en taquitos y crujientes tortas.
La kermés del Seminario es una tradición con un doble fin: ser un espacio de convivencia y una fuente de apoyo económico para esta casa de formación sacerdotal.
Durante la jornada, se oficiaron varias misas, la del mediodía fue presidida por Gustavo Rodríguez Vega, arzobispo de Yucatán.
En la homilía hizo alusión a la segunda lectura del día que hace énfasis en el sacerdocio de Cristo.
Comentó que nadie se atribuye este honor, sino únicamente los llamados por Cristo, mencionó que después del sacrificio de Cristo ya no hay más, por lo que los sacerdotes actuales ofrecen el sacrificio de Cristo, dijo que cada uno es llamado por Dios, y cada quien debe de ir descubriendo por si mismo este llamado a través de las distintas fases de este camino, confirmando este llamado.
Monseñor Rodríguez Vega explicó que la vocación sacerdotal no es solo un asunto personal, también es parte de un llamado de Dios a través de un proceso que marca la Iglesia a los aspirantes.
También destacó que los problemas, las dificultades y las enfermedades son comunes en este “valle de lágrimas” y camino hacia la casa del Señor.
“Esto es lo que nos llena de esperanza, tal y como aquel ciego que esperaba la llegada de Jesús a Jerusalén. Él estaba lleno de esperanza para una vida nueva y fue Jesús mismo quien le permitió ver a través de un milagro”.
Después de ser “curado” el ciego continuo su camino agradecido, el Arzobispo menciono que la vida teológica es un camino, el cual no se trata de estar sentados esperando qué pasará, sino que se trata de ir siguiendo a Jesús, algo que todos los bautizados deberíamos hacer, no se debe pedir limosna, sino que debemos levantarnos e ir detrás de Jesús, por que de eso se trata la vida cristiana ir detrás de Jesús.
Tras impartir la bendición el arzobispo agradeció la participación de los presentes y los invitó a disfrutar de la kermés. Asistentes como Luz María Canto destacaron que la kermés es una oportunidad para convivir y apoyar al Seminario.
Explicó que desde hace muchos años asiste al evento, y ha participado en la venta a través de los diferentes grupos apostólicos a los que ha pertenecido.
Lo que más le gusta de la kermés es el ambiente, disfrutar de los alimentos y la convivencia.
Por su parte, Sandra Pérez dijo que desde hace años asiste al evento ya que su hijo es acólito y siempre los invita a que participen.
También destacó que lo que más le gusta es ver jóvenes ser parte de las actividades de la Iglesia.— Ilse Noh Canché
De un vistazo
Vida teológica
Monseñor Rodríguez Vega mencionó que la vida teológica es un camino y un exhorto a no estar sentados sino a seguir los pasos de Jesús, a lo que todos los bautizados están llamados y es el centro de la vida cristiana.
Una motivación
Sandra Pérez, una asidua feligresa que asiste cada año a la Súper Kermés, dijo que motiva a sus amigos para que les hablen a sus de la importancia de conocer a Dios, ya que Él es el único que puede dar paz.





