Tal como sucede en otros ámbitos de la vida, las redes sociales han tenido un impacto en la Iglesia Católica, lo que ha traído nuevos desafíos al estar en estas “autopistas digitales”.

La Arquidiócesis de Yucatán, mencionó su vocero, el padre Jorge Martínez Ruz, tiene su perfil de Facebook desde hace más de 10 años y el número de sus seguidores supera los 50 mil. También cuenta con un canal de YouTube y un sitio web.

Más del 90% de las parroquias de la Arquidiócesis también están presentes en Facebook; además, las diferentes pastorales tienen las redes que más les acomoden para estar en comunicación con su audiencia.

El padre Jorge Martínez cursó las licenciaturas en Ciencias de la Comunicación y Comunicación Social Institucional en la Universidad Anáhuac Mayab (generación 2000) y la Universidad Pontificia de la Santa Cruz, de Roma (generación 2011), respectivamente.

Reflexión

Al preguntarle sobre el impacto de las redes sociales en la vida de la Iglesia, el sacerdote planteó aspectos del Magisterio de la Iglesia.

Explicó que el documento “Hacia una plena presencia”, publicado en mayo de 2023 y firmado por el prefecto del Dicasterio de Comunicación Paolo Rufini, es una reflexión pastoral sobre la interacción en las redes sociales.

“Las redes sociales son solo una rama más amplia del complejo fenómeno de la digitalización, que es el proceso de transferir numerosas tareas y dimensiones de la vida humana a las plataformas digitales”, se puede leer en el archivo oficial.

“Las tecnologías digitales pueden incrementar nuestra eficiencia, potenciar nuestra economía y ayudarnos a resolver problemas que antes eran insolubles. La revolución digital ha extendido nuestro acceso a la información y nuestra capacidad para conectar unos con otros más allá de los límites del espacio físico. Este proceso, que ya estaba desarrollándose en las últimas tres décadas, se ha acelerado a causa de la pandemia”.

En el texto, el prefecto Paolo Rufini señaló que las “actividades que normalmente se realizaban de manera presencial —como la educación y el trabajo— ahora pueden llevarse al cabo a distancia. La velocidad con la que se difunde la información también está cambiado el modo de operar de la política”.

En una nueva era

El sacerdote Jorge Martínez pidió tener cuidado con las autopistas digitales. “Estamos en la era de la digitalización, se ha revolucionado la vida cotidiana y eso se potenció con la pandemia”, apuntó. “El reto es estar presentes en las autopistas digitales”.

El objetivo es propiciar “un verdadero encuentro que pueda ayudar con la relación con Dios”. En ese sentido, comentó que “la práctica de la fe no se puede quedar solo en la digital, tiene que ser presencial también”.

El impacto de las redes sociales, consideró, “es igual de fuerte tanto para la Iglesia como para la vida cotidiana porque ya no es solamente una herramienta sino es un estilo de vida totalmente”.

Señaló que en la Arquidiócesis quisieran estar a la altura de todas las redes sociales, pero hay retos.

La cuenta de Facebook de la Arquidiócesis de Yucatán tiene miles de interacciones; mientras que el sitio web contiene documentos, notas y las homilías del Arzobispo; “es una base de datos grande que se usa de consulta”.

El 90% de las parroquias en Yucatán (poco más de 150) están en Facebook.

Aunado a esto, las pastorales diocesanas también tienen presencia en Facebook, donde suben su información relevante.

También tienen perfiles en Instagram y TikTok.

El sacerdote apuntó que la red social más usada en la Arquidiócesis es Facebook. En esta red se publican avisos parroquiales, los sacerdotes suben su carta pastoral y las iglesias transmiten misas y suben fotos de su vida pastoral, “lo cual es muy importante”.

Nuevos retos

Al referirse al cambio de estrategias de evangelización con la llegada de las redes sociales, consideró que “el reto es entrar y saber conducir en estas autopistas digitales”.

Un reto “es no perderse, otro es que no nos roben más atención con otras cosas; y poder comunicar de manera adecuada; es decir, entrar en los nuevos lenguajes, que si bien no serían los más cómodos para nosotros, son los que se utilizan en la actualidad, como el contar historias cortas”.

En ese sentido, explicó que “a veces es muy difícil poner contenidos profundos en historias cortas; eso debe llevarnos a una profundidad mayor, es decir si tenemos contacto con una historia corta que llame la atención, eso nos debe mover a una profundidad mayor, pero eso no solamente afecta a la Iglesia sino también al mismo periodismo: las noticias largas no son leídas, las noticias cortas sí, en todo es así; lo fugaz nos debe motivar a profundizar y no quedarnos solo en lo superficial”.

El vocero de la Arquidiócesis señaló que a partir de la pandemia mucha gente se acostumbró al modo digital de las redes sociales. “Mucha gente que antes no lo hacía lo tuvo que aprender a hacer, las redes son como una ventana en la que uno publica y hay mucha interacción”.

“Si bien la red social no proporciona toda la información y un encuentro total, sí es una gran facilitadora para poder acceder a lo que se está mostrando”.

Dio como ejemplo que desde la pandemia, ya hay acceso a misas, eventos, ruedas de prensa y comunicados de manera digital, “todo eso se hacía desde antes, pero la pandemia nos movió a tenerlo todavía de una manera más presente, actual y más constante”.

Pero, resaltó, aunque estos medios digitales estén más presentes, nunca van a suplir a los sacramentos.

“En la educación, el trabajo, la política, los negocios, entre otros ámbitos, se mantuvo el estilo de vida digital pero no suple ni las relaciones humanas ni la vida sacramental presencial de la Iglesia”.

“No vemos alguna confesión por medio de las redes, ningún sacramento se puede dar a través de Internet y eso lo tenemos muy claro; Dios no nos envió su mensaje virtualmente ni nos habla virtualmente, Dios mandó a su Hijo encarnado, entonces la salvación es encarnada”, finalizó.— CLAUDIA SIERRA MEDINA

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