• La alcaldesa de Mérida, Cecilia Patrón Laviada, inaugura la edición 20 de La Noche Blanca en La Ermita, donde partió el trayecto de 5 kilómetros
  • A la izquierda, Cecilia Patrón al comenzar la ruta de La Noche Blanca; arriba, la inauguración de muestras en el Museo de la Ciudad, Rodolfo Baeza y Lizette Abraham

Cuatro visiones distintas, cuatro estilos diferentes de crear y pensar el arte, se reúnen en el Museo de la Ciudad con las exposiciones de Rodolfo Baeza, JoCa, Juan Gorupo y Lizette Abraham, que dan cuenta de que el arte contemporáneo sigue pisando fuerte en el país, y Yucatán no es ajeno a ello.

Ayer se inauguraron las muestras en La Noche Blanca. Permanecerán instaladas hasta agosto próximo.

Las propuestas de los artistas resultan atractivas a la mirada, cada uno a su estilo logra captar la atención de los visitantes para sumergirlos en los detalles de su obra y hacerlos reflexionar o simplemente disfrutar.

Karla Berrón Cámara, directora de Identidad y Cultura del Ayuntamiento, tuvo a su cargo la inauguración. En su intervención, afirmó que este era uno de los eventos más relevantes de La Noche Blanca y elogió el talento de los participantes, quienes presentan fotografías, esculturas y acuarelas.

En total las cuatro muestras reúnen 129 obras.

Cada expositor tuvo una breve intervención, en la que agradeció la oportunidad de exponer en el espacio y habló de su obra. Rodolfo Baeza presenta “Cortezas”, con la que por medio de la acuarela realiza una exploración visual sobre la tercera edad.

La corteza de un árbol, que cuenta su historia en la superficie, como la piel de la persona mayor, es la metáfora que usa para desarrollar su trabajo creativo, plasmado en la técnica de acuarela sobre papel de algodón.

Lizette Abraham participa con la retrospectiva “Imaginarios en resistencia”, fotografías en que cuerpo, escena y textiles articulan imaginarios construidos desde el performance, la instalación y la puesta en escena.

Reúne 15 años de trayectoria de la artista, revelando una obra que explora la imagen como espacio de ficción y resistencia.

JoCa participa con “Non Finito”, una propuesta de obras dejadas intencionalmente sin concluir, en las que el artista deconstruye la imagen para otorgarle una visión de tiempo.

La obra permite acercar al espectador a la posmodernidad creativa, en la cual la figuración en el retrato recobra actualidad.

“Aetherium”, de Juan Gorupo, completa el póker de exposiciones, una serie de esculturas en las que se puede ver algunas colgadas, como flotando en el espacio y desafiando la gravedad.

Con ello el artista explora el equilibrio y el aparente movimiento para generar una sensación de ingravidez, haciendo que la obra parezca interactuar con el aire y la luz, y en una demostración entre fuerza y fragilidad, permitiendo observarla desde múltiples perspectivas.

Los altorrelieves que utiliza parecen surgir del muro, pues sobresalen significativamente del fondo, rozando la tridimensionalidad y creando un fuerte contraste de luces y sombras.

Las esculturas fueron realizadas en polímero y bronce en la técnica aditiva.

Aunque su obra no está instalada en el Museo de la Ciudad, también se contó con la presencia de Angélica Schober, quien presenta “Destellos mágicos, fauna de Yucatán” en la calle 62 entre 65 y 67. La muestra está integrada por fotografías que retratan a animales en su entorno natural.

Para la artista es una forma de conexión profunda con la vida silvestre; más que un retrato, que transforma momentos efímeros en historias visuales que evocan emociones y protegen ecosistemas.

La ceremonia oficial de inauguración de La Noche Blanca fue en La Ermita, donde la alcaldesa Cecilia Patrón Laviada lanzó el recorrido trazado de cinco kilómetros hasta el Monumento a la Patria.

“La Noche Blanca demuestra lo mejor de Mérida, una ciudad donde el arte une, donde las familias vuelven a encontrarse en las calles y donde cada espacio público se llena de vida, cultura y alegría”, declaró.

“Vemos a miles de personas caminando con tranquilidad, disfrutando de conciertos, teatro, danza y exposiciones; eso habla de una ciudad viva, segura y orgullosa de su identidad, en la que cada niña, niño, joven, adulto y persona mayor sienta que esta fiesta también le pertenece, porque La Noche Blanca es compartir, convivir y celebrar lo que somos como comunidad”.— IRIS CEBALLOS ALVARADO

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