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Chef cumple su sueño en el bar de una yucateca en París

La gastronomía le ha dado las peores y las mejores experiencias de su vida a Enrique Madroño Nanni, cocinero originario de la Ciudad de México que a través de las ollas y sartenes ha acumulado anécdotas y personas especiales.

Para Nanni, como lo conocen, la vida en la cocina inició cuando entró a estudiar la carrera de gastronomía en la Ciudad de México.

Mientras estaba estudiando la carrera decidió por consejo de sus padres buscar un empleo en una cocina e iniciar su vida laboral “entre sartenes, fogones, cuchillos, empujones, risas, lágrimas, sangre, gritos, aromas y sabores”, según él mismo ha contado. “Pero sobre todo la camaradería que existe en las cocinas, ese ambiente entre cocineros es algo increíble”.

 Nanni ha pasado por restaurantes de comida rápida, cafeterías, restaurantes y hoteles (Nikko México y Four Seasons), pero el hambre por aprender más  y vivir experiencias nuevas lo llevaron a trabajar durante ocho años en barcos de cruceros alrededor del mundo (Princess Cruises).

El panorama como cocinero se abrió mucho, el poder visitar países y su gastronomía, y despertar cada día en un país diferente, al mismo tiempo trabajar en cocinas inmensas con casi 4,000 pasajeros vacacionando, fue un gran giro en mi vida personal y profesional, cuenta.

Al terminar  el octavo contrato en los cruceros, decidió cerrar ese ciclo y realizar un sueño: París.

Nanni dejó los cruceros y decidió comprar un boleto de avión a París, con la misión de encontrar trabajo.

Encuentro con El Zókalo

“Volé a París en calidad de turista sin hablar el idioma y empecé a tocar puertas de cocinas y restaurantes con la misión de encontrar a algún empleador interesado en apoyar y soportar  mi situación laboral migratoria”, relata.

Nanni pasó por varios restaurantes, laborando sin sueldo, solo por alimentos. Y justo cuando  terminaban sus tres meses de permiso como turista, El Zókalo bar (restaurante bar franco-mexicano) le ofreció empleo y la gran oportunidad de cumplir su sueño.

El Zókalo bar es propiedad de la actriz yucateca Marisa Rubio y su esposo, un francés al que conoció cuando turisteaba por Europa hace unos ocho o nueve años.

Marisa ha encontrado en Nanni la mancuerna perfecta para diseñar menús con un toque mexicano, algo que fascina a los franceses.

En el Zókalo, un bar cultural, Marisa actúa, canta y diseña programas como la Fête des Morts (festival de muertos, con motivo de los días de finados), y claro, presume los menús diseñados por Nanni, que incluyen fusiones gourmet pero también tamales, tacos de cochinita, pozole y un pan de zanahoria con harina de sarraceno, para los intolerantes al gluten, que se ve delicioso (más abajo les compartimos la receta).

“Han pasado 15 años desde que me paré por primera vez en una cocina, es un lugar donde me siento feliz”, concluye Nanni desde París, donde tanto él como Marisa cumplen un sueño.

Ella incluso organiza talleres para enseñar a los franceses a hacer tortillas a mano y monta obras sobre Frida Kahlo y el chocolate casero (“Cacao”) que marcó su infancia, una emprendedora y artista en toda la extensión de la palabra que no solo se llevó un pedazo de México a París, sino sobre todo un reflejo del alma de Yucatán, principalmente a través de su gastronomía.

Algunos de los platillos en el menú de El Zókalo de París: chilaquiles (Cortesía)
Algunos de los platillos en el menú de El Zókalo de París: tacos al pastor (Cortesía)
Algunos de los platillos en el menú de El Zókalo de París (Cortesía)

Más sobre el chef en Instagram: @naufragonanni  y del restaurante bar en https://www.facebook.com/elzokalo/


La receta del pan de zanahoria

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