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''Las huellas de Goliat'': nuevas formas de hacer teatro durante la pandemia

Silvia Káter

Con la propuesta de hacer obras por Zoom, la interacción humana tan propia de la experiencia teatral ha tenido que cambiar.

Los actores se adaptan a las circunstancias, aprenden a relacionarse a través de la pantalla, donde no hay aplausos ni ven los rostros del público.

Se mantienen en contacto con los espectadores por un chat que se conserva apagado durante la función, pero se pueden dejar comentarios para leerse al final de la misma, en un conversatorio que se ha vuelto la cereza del pastel para los teatreros:  una retroalimentación que ha resultado bastante positiva tanto para los actores como para la audiencia.

No hay que hacer fila. Se ingresa a la sala con la clave del boleto comprado, se escuchan música ambiental de fondo y la primera, segunda y tercera llamadas mientras se va por las palomitas, al baño y se checan los correos electrónicos o las redes sociales.

Todo muy cómodo y sin necesidad de acicalarse ni buscar estacionamiento, en pijamas y rodeado de almohadas.

El aislamiento, con o sin pandemia

A la nueva normalidad tuvo que adaptarse Silvia Káter como muchos otros colegas.

Admite en el conversatorio que hacer esta obra fue difícil, tuvo que ensayar como para cualquier otra obra, aprenderse todo de memoria (las funciones de “Las huellas de Goliat” son en vivo), pero que sin duda esta forma de hacer teatro se quedará para siempre, para convivir con la presencial después de la pandemia, para la gente que por alguna razón no puede asistir al teatro.

“Las huellas de Goliat” nos privan por un lado del silencio y la oscuridad de una sala teatral, pero lo compensan con la intimidad a la que nos adentra Silvia al abrirnos las puertas de su casa, donde transcurre el monólogo entre la sala, la cocina, el comedor, la biblioteca, las escalinatas…

Somos de alguna manera los otros invitados a esa cena que prepara con esmero durante el monólogo; a nosotros nos cuenta todo lo que le pasa, anécdotas cotidianas salpicadas de humor en las que se resume cómo una mujer adulta y solitaria vive la pandemia.

Silvia Káter, dramaturga
"Las huellas de Goliat", monólogo con Silvia Káter

Ajenos, extraños...

El monólogo no solo pone en tela de juicio algunas medidas sanitarias absurdas que se han tomado como parte de la contingencia (un solo ocupante por vehículo, la ley seca, etcétera) sino también expone la paranoia en la que hemos caído desinfectándolo todo, cambiándonos de ropa, bañándonos cada vez que podemos.

Por otro lado, "Las huellas de Goliat" toca temas profundamente humanos como el aislamiento en el que siempre nos hemos encontrado, con pandemia o sin ella, pues su personaje nunca convive con sus vecinos, a los que saluda ocasionalmente.

Cuántas personas no saben ni los nombres de sus vecinos, no les pedirían ayuda si es posible, evitan el contacto visual para no saludar o saludan por cortesía o compromiso.

Y si vamos más lejos, cuántas no conocen más que superficialmente a sus compañeros de trabajo, no saben cuántos hijos tienen, cómo se llaman, nunca han ido a sus casas o ellos a las suyas. Fuera de la camaradería propia del día a día y de los cumpleaños de oficina, tristemente, todos somos extraños.

Identificación y vínculos…

Por eso cuando al personaje de Silvia le pasa lo que le pasa, duda en pedir ayuda, titubea, siente pena, rabia… pero finalmente cede y descubre la amabilidad de la gente, el desinterés con que a veces presta auxilio, la solidaridad y la sonrisa franca de un hombre alegre de nombre mitológico pero más maya que el sikil pak.

En el grado de identificación del público con las anécdotas y peripecias del personaje de Silvia radica el vínculo que hacemos con ella y con la intimidad a la que nos circunscribe desde el inicio, en ese espacio propio donde ella vive el encierro, un encierro que compartimos, a distancia, pero que también nos une en la pantalla.

Silvia Káter, teatro durante la pandemia
Silvia Káter, durante la puesta en escena "Las huellas de Goliat"

En la función del pasado domingo Silvia Káter nos enseñó que adaptarse es innovar, es atreverse a hacer un teatro diferente, y que no solo se trata de hacer comedia, hay drama, trazo escénico, un guión, una dramaturgia y la escenografía de la propia casa, de ese espejo donde ella se mira para dirigirse al público.

Hay movimientos de cámara para poderla captar en sus desplazamientos, cocinando, abanicándose, acariciando al gato, sirviendo la cena… son detalles mínimos para el espectador pero es todo un diseño de producción.

Nunca nos dejarán de sorprender las diversas plataformas que han surgido para mantenernos comunicados y entretenidos y cómo el arte se está adaptando a ellas, hasta nos da un poco de tristeza que cuando todo pase dejemos de ver este tipo de producciones. Esperamos que por el contrario, permanezcan y sigan innovando.

Próximas funciones

“Las huellas de Goliat” reúne a los colectivos Silkateatro Andante y Teatro del Tolok. La dramaturgia y dirección general es de Freddy Palomec y la dirección audiovisual y fotografía de Iván Aguilar, tiene apoyo de la Sedeculta mediante el financiamiento del programa Acciorama de estímulos a la producción escénica, y el patrocinio de Dunosusa y Grupo Montalvo.

Las funciones serán mañana 31 de octubre y todos los sábados y domingos de noviembre (exceptuando el sábado 28) a las 20:30 horas.

Los boletos se venden en www.boletopolis.com en $100 en promocional y $200 en solidario (como en un mismo dispositivo electrónico pueden ver la función dos o más personas, se pide apoyar de esta manera el teatro).

¿Qué es 39 kilómetros?

"39 kilómetros" es una columna digital escrita por Patricia Garma Montes de Oca. Se publica los lunes, miércoles y viernes.

Dale click a la imagen de abajo para leer algunos de los textos de Pati Garma ya publicados en nuestro sitio:

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