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Los Hombres G, ¿por qué siguen vigentes y los seguimos amando?

Una imagen promocional de los Hombres G en los años ochenta
Una imagen promocional de los Hombres G en los años ochenta

El primer disco que tuve de los Hombres G se llamaba “Agitar antes de usar”. Desde los primeros acordes me fascinó ese sonido fresco, el ritmo bailable, las letras que contaban historias divertidas o sentimentales.

Destacaba la voz andrógina de David Summers, que se convertiría en mi amor platónico de juventud con su mirada triste, su pelo esponjado y su lunar junto a la boca, aunque ya era “viejo” porque tenía 24 años…

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Sus canciones ligeritas, a ratos cortavenas, son tan pegajosas que te identificas de inmediato.

De pronto hoy me acordé de ellos porque pensaba que tenía un mal día pero “Nassau” me recordó que solo era un pasajero estado de ánimo.

El otro lado de la moneda

Al tipo de la canción le va peor que en la feria. Y por otro lado están esas canciones absurdas y ridículas como “Marta tiene un marcapasos” con ojitos y todo y “El ataque de las chicas cocodrilo” que no son más que las fans ochenteras de los Hombres G que realmente llegaron a darles miedo.

A México estos españoles llegaron como una bomba en plena fiebre ochentera por sus letras irreverentes.

De hecho, Raúl Velasco los vetó de “Siempre en domingo” porque lo escandalizaban (ya se hubiera vuelto a morir si escuchara las letras de ahora).

Directo a los corazones

En esa época el rock en español estaba dominado por Caifanes, Los Enanitos Verdes -con los que a la postre Hombres G grabaría un disco en conjunto llamado “Huevos revueltos”- Soda Stéreo, Duncan Dhu…

Pero sin duda el lirismo de las baladas de Summers llegaba directo a los corazones, sobre todo femeninos.

Nada más honesto que escribir sobre la vida, sobre los que les pasaba. Lo siguen haciendo hasta la fecha. “Te quiero” fue por años mi himno favorito al amor y lloraba a mares cada vez que la escuchaba.

¿Qué era enamorarse?

Seguramente los rockeros de cepa tacharían a los Hombres G de fresas, pero ese rasgo un poco cursi es parte de su encanto, esas letras románticas y “desgarradoras” describían a la perfección qué era enamorarse en los ochentas, sobre todo si estabas en la secundaria:

“Y lo noto, lo noto
Me lo dicen tus ojos
Esos besos tan flojos
Que dejan un sabor amargo y roto

Aunque tú me lo niegues
No queda más que nieve
Donde hubo calor y yo lo noto”…

“Noto que mi corazón
No se, no va
Que las miradas se caen
Y que muere el mar
Tu y yo tenemos que hablar
Porque
Ya se va acabando el aire entre nosotros…”

Fresas, profundas, rock...

Canciones fresas pero profundas con la influencia del rock clásico (incluso en su momento se dijo que los Hombres G eran los Beatles españoles, influencia que ellos mismos admitirían) y una irreverencia nueva en ese entonces, porque decían “mamón”, “marica” y “la cag…”.

Todo eso los hacía especiales, rompedores de taquilla en los conciertos repletos de fans que se sabían de memoria esas canciones pegajosas y sencillas.

Sus discos se vendían como pan caliente y no tardaron en llegar a la pantalla grande con lo que llaman “las dos películas musicales españolas más extrañas de los 80”: “¡Sufre mamón!” y “'Suéltate el pelo” rodadas por el papá de David Summers que era cineasta. Obviamente, no me las perdí.

Fenómeno de los años 80

El fenómeno de los Hombres G dominó los años ochenta. “Agitar antes de usar” y “¿Estamos locos o qué?” se volvieron mis discos de cabecera.

Luego del primer videoclip de la historia que vale la pena, “Take on me”, de la banda nórdica A-Ha, sigue “Una mujer de bandera” de los Hombres G que narra de manera chusca ese amor imposible que todos hemos padecido.

Su disco más reciente es “Resurección”, con el que llegaron de gira a Mérida en marzo pasado.

Pensaríamos que hay más apertura ahora que hace 35 años, pero ellos mismos admiten que los censuraron por “Con los brazos en cruz” porque “ahí suena un 'me ca… en su p… m…' y querían algo más suave en la radio. Eso en los 80 no ocurría. Hay un virus de gilipollez que se extiende por todas partes…”, dijo Summers contrariado.

No están en el "sistema"

Los Hombres G siguen arrasando pero lo mejor de todo es que no están en el “sistema” (por eso no los vemos recibiendo premios), son auténticos y van a su aire, sin ceder una pisca de terreno a las tendencias porque no les interesa.

Siguen llenando conciertos en donde se presenten y ahora que hacer discos y distribuirlos es más fácil gracias a la tecnología no les atrae grabar nada si no es a su modo.

En México, aseguran, se les ponen los pelos de punta cada vez que se presentan en vivo por la entrega que miles de seguidores les prodigan. No sé qué Grammy sería mejor que eso.

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