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“Piélago” o la autenticidad poética

Irma Torregrosa, con un ejemplar físico de "Piélago". La autora comparte una versión digital de su obra en un enlace que compartimos al final del texto (Cortesía)

Un verdadero poeta no se puede ocultar, destila honestidad, se confiesa, se desgarra, carece de la arrogancia del seudopoeta cuyos versos se sienten falsos.

Un verdadero poeta no puede huir de la belleza porque no puede vivir sin ella, habita en ella, la invoca, la traduce, la hace lucir también monstruosa y terrible, y nos desnuda al mismo tiempo con su honestidad, toca fibras que tratamos de mantener intactas en el disimulo de la cotidianeidad, que nos mantiene a salvo en peceras de vidrio y ordenadores con luz artificial.

Así es Irma Torregrosa, cuyo primer libro “Piélago” cae en mis manos por destino y generosidad: compartió en su muro de Facebook el archivo gratuito y su lectura fue instantánea, es un libro que se lee de una sentada y revela un mundo que maravillaría al mismo Jaques Cousteau, un libro que es un pez que nada en la sinceridad del dolor,  que nos recuerda una infancia de miedos y certidumbres, de felicidades que agonizan en la escarcha de la escamas de los peces, tan frágil como una niña que ha perdido el fondo del océano.

Independientemente que nos identifiquemos o no con la historia, “Piélago” sí nos conecta con las sensaciones, porque todos conocemos el agua, podemos sentirla en cada página, las redondas orillas de espuma del mar, los besos de los peces en las rocas, el miedo a los monstruos marinos y al mismo tiempo esa atracción temeraria que ofrece sumergirse en lo desconocido, como si de repente deseáramos morir ahogados. Así de sutil y contundente es al mismo tiempo, como contradicciones complementarias.

Estructura de “Piélago”

El libro se articula en tres partes (“Fotos y dibujos”, “Metafísica del pez” y “Piélago”) que van de la prosa a la poesía, o prosa poética, como quieran llamarle, de estructura y lenguaje sencillo y ágil, narrados en primera persona, aunque no necesariamente autobiográficos, y que no parecen ceñirse a retóricas o reglas literarias.

Y así como una playa en la que recogemos caracoles, esos pequeños tesoros que coleccionábamos de niños, aquí recogemos frases llenas de verdades en esa playa inmensa que es la poeta yucateca en este piélago, y en las que es notoria su calidad, su libertad y su madurez como poeta:

El llanto es lo que nos queda del mar,

el deseo de volver al agua

aún sin saber qué es o cómo se siente.

El primer llanto nos arranca

de la noche carnosa y húmeda

donde ya éramos.

El grito nos rompe la memoria

apenas viva

y la obliga a respirar

a olvidar el agua…

***

El mar no pierde

más grande y más azul que el tiempo

nos crea y nos reclama.

Su cuerpo es la forma más limpia de la muerte…

Con sutileza la poeta recorre los temas universales: La muerte, el amor, la soledad, y madura de niña a mujer; comparte sin vergüenza cómo es quebrarse, sus cicatrices y recuerdos más íntimos, finalmente la poesía es el lenguaje de lo íntimo y como diría un amigo cuentista, es un “stripteasse” al que le temen los narradores y por eso se inventan esas segundas y terceras personas gramaticales mentirosas.

Piel y lago

Por definición, “piélago” es esa zona del mar que comprende prácticamente su totalidad, a excepción de las orillas y el fondo, algo que define muy bien a este libro y que también parece un juego de palabras si lo relacionamos con “piel” y “lago” (cuerpo de agua), ese conjunto de sensaciones que conforman un todo bien logrado.

Las últimas páginas del libro son figuras tornasoladas en las que afianza ese deseo contante de ser pez, esa pertenencia al agua primigenia, ese océano de heridas (“Mi corazón siempre fue una pecera en abandono”… “Siempre quise ahogarme en mi pecera…”… “Siempre quise quedarme sin fuerza para salir hacia la superficie…”).

Al final y al cabo, el hombre es un animal cansado de sí mismo.

Sobre la autora:

Irma Torregrosa (Mérida, Yucatán, 1993) ganó con “Piélago” el Premio Hispanoamericano de Poesía San Román 2017.

Dice que tardó seis años en escribirlo. Es su primer libro en forma,  antes publicó en antologías.

Estudió la licenciatura en Comunicación Social por la Universidad Autónoma de Yucatán Uady y Creación Literaria en el Centro Estatal de Bellas Artes ceba.

Fue becaria de verano de la Fundación para las Letras Mexicanas FML en 2011, 2012 y 2015. Obtuvo el Premio Regional de Poesía José Díaz Bollo 2012.

Lee “Piélago” en la siguiente liga: bit.ly/3r7YZHV


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