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Amigos y cómplices

Nobutaka Wakui

México y Japón se han acercado durante 400 años

¿Sabías que un japonés luchó al lado de Francisco Villa durante la Revolución Mexicana? ¿Que la familia de Francisco I. Madero fue salvada por diplomáticos japoneses durante la Decena Trágica y que un escultor nipón estuvo enamorado de Frida Kahlo?

Pues de todo eso habló Nobutaka Wakui, expresidente de la Asociación México-Japonesa durante la conferencia “México y Japón. Trayecto de 400, 130, 120, 60 años”, que ofreció ayer en el auditorio del Centro Cultural de Mérida Olimpo.

La charla, que se enmarcó en el primer Festival de Japón en Mérida, que organizó la asociación con apoyo de la Embajada de Japón en México y el Ayuntamiento de Mérida, reunió a decenas de personas que también aprovecharon para recorrer de las exposiciones fotográficas que se montaron en los pasillos del recinto sede.

Al inicio Nobutaka informó que el primer encuentro oficial con Japón se dio en 1609, cuando México aún era Nueva España, con el naufragio de Rodrigo de Viveros en una isla nipona.

Cuatro años después de ese suceso, el samurái Hasekura Roukemón Tsunenaga fue elegido para dirigir la embajada de Keicho que estrecharía los lazos de Japón con la Santa Sede, a la que le solicitaría apoyo para concretar un acuerdo comercial con México. Hasekura llegó a México por Acapulco, donde actualmente hay varias estatuas en su honor.

En su recorrido histórico, Nobutaka también habló del naufragio de trece pescadores japoneses que fueron rescatados en Mazatlán en 1842, y de la llamada primera migración japonesa en México guiada por Takeaki Enonomoto en su intento de crear una empresa de café en Escuintla, en Chiapas.

En el siglo XX

Del siglo XX se refirió a Kingo Nonaka, quien fue primero enfermero de Francisco I. Madero y luego combatiente al lado de Pancho Villa, por lo que recibió el apodo de “Samurái de la Revolución Mexicana”. Nonaka participó entre 1913 y 1914 en las batallas de Chihuahua, Ojinaga, San Pedro de las Colonias, Paredón y Torreón.

También se refirió al ministro Kumaishi Horiguchi, encargado de negocios en México, por haber brindado asilo en su casa a la familia de Francisco I. Madero, a pesar de las amenazas de Victoriano Huerta.

Por supuesto, no omitió la época de la Segunda Guerra Mundial, cuando los más de cinco mil inmigrantes japones y sus descendientes que vivían en México fueron concentrados en varios lugares, entre ellos Temixco.

Destacó al doctor Hideyo Noguchi, quien llegó a Yucatán hace cien años, suceso en cuyo marco se realiza este festival cultural. Igualmente habló de Sanahiro Matsumoto, de quien se dice que introdujo las jacarandas a Ciudad de México.

Prendado de Frida

Se refirió al escultor Isamu Noguchi, quien fue invitado por Diego Rivera para intervenir el interior del mercado Abelardo L. Rodríguez y, según se cuenta, sedujo a Frida Kahlo, esposa de Rivera, con quien inició un idilio que finalizó cuando el muralista amenazó al asiático con una pistola.

De época más recientes, Nobutaka Wakui mencionó al doctor Hideki Yukawa, ganador en 1949 del Premio Nobel de Física, invitado al país en 1951 para los festejos de aniversario de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Igualmente aludió al pintor Luis Nishizawa y al exsecretario de salud Jesús Kumate, segunda generación de inmigrantes japoneses.

Al finalizar la conferencia siguió la de “Perfil laboral que buscan las empresas japonesas”, a cargo de Yoshiaki Mukai, expresidente de Mitsui México.— Iván Canul Ek

 

Decomisan ocho neveras con pepino de mar, en el centro de Mérida