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Aplausos para Ai Weiwei

El artista convive en un museo con público mexicano

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— El artista chino Ai Weiwei fue recibido con aplausos a su llegada a la sala del Museo de Arte Contemporáneo (Muac) en donde se exhibe su muestra “Restablece memorias”, integrada por la pieza “Salón ancestral de la familia Wang” y un mural construido con piezas de la marca Lego que representa los retratos de los 43 (+3) estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa.

Decenas de jóvenes que se encontraban en el museo lo rodearon para pedirle autógrafos y fotografías, algunos le dieron las gracias por abordar un tema que sigue siendo una de las heridas abiertas de la historia reciente del país. Un joven se acercó para comentarle que la obra sobre los estudiantes normalistas y que incluye una serie de entrevistas a los padres, lo había conmovido profundamente.

El artista reconocido por su incansable activismo a favor de los derechos humanos, la inmigración, la libertad de expresión y su relación con la globalización, sonreía ante las muestras de gratitud y de admiración de los visitantes.

Ai Weiwei intentó dar unos pasos por la muestra y no pudo avanzar ante la aglomeración, pero aceptó ser fotografiado por innumerables personas. Luego firmó los catálogos de las obras durante una hora, que se volvieron dos. El artista firmó catálogos, libretas, bolsas y cuadernos de los visitantes, y se tomó fotografías con más de 100 personas.

Una mujer le regaló una prenda negra con calaveras y el artista agradeció el gesto con una gran sonrisa. Tras atender toda la fila, el creador se marchó. Según datos de los organizadores, en las primeras tres horas de la muestra se registraron más de mil visitantes.

Esa muestra de violencia hacia el pasado se conecta con la violencia hacia el futuro: los jóvenes. Un inmenso mural realizado por estudiantes de la Facultad de Arquitectura de la UNAM, bajo las instrucciones del artista, con 1 millón de piezas Lego, que representa los rostros de los 43 (+3) estudiantes desaparecidos el 26 de septiembre de 2014 en el municipio de Iguala, Guerrero, es la pieza con la que Ai plasma su sentir sobre la tragedia luego de haber visitado Ayotzinapa.

El trabajo con piezas Lego viene de un proyecto de 2014: una intervención a la cárcel de Alcatraz con los retratos de presos políticos reproducidos con pequeñas piezas de plástico. Le agrada trabajar con este material por su brillo y su capacidad de homogeneizar la imagen.

El “Salón ancestral de la familia Wang” es una estructura de la dinastía Ming, con más de 500 años de antigüedad, pero prácticamente destruido por la Revolución Cultural China.

El artista compró el palacio en ruinas y reconstruyó su estructura, con todo ese esplendor del despojo que ahora se yergue, con sus 650 metros cuadrados y 12 metros de altura, en el espacio museístico, luego de que 9 carpinteros chinos de las provincias Zhejiang y Jiangxi lo ensamblaran con un método milenario y sin usar un solo clavo.

 

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