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Ave con nombre de emperador se suma al Paraíso de Loría

El artista plástico José Luis Loría posa con “Oropéndola de Moctezuma”

El confinamiento y las restricciones a la movilidad como consecuencia de la pandemia por el Covid 19, ha colocado a la sociedad ante un hecho inédito por los alcances mundiales de la enfermedad y el impacto que ha tenido en todo y a todos los niveles.

De la noche a la mañana, un buen día hace más de un año en México, el Covid nos encerró en nuestros hogares y fue sólo cuestión de tiempo para que surgieran entre las personas el lado bueno y el lado malo de nuestra fragilidad humana.

En cuestión de semanas, el reino animal comenzó a cobrarse lo que los humanos le arrebataron. En inéditas escenas cotidianas, manadas de mamíferos de diversas especies recorren libremente calles y avenidas desiertas de humanos, océanos y ríos de repente están libres de agentes contaminantes, el aire se trona puro y transparente, pareciera que el milagro de la regeneración de la naturaleza por sí misma, se estuviera dando a plenitud. Una maravilla que por desgracia fue pasajera y deja en claro que el ser humano no es capaz de aprender de sus errores.

Le sentó bien el encierro

Para el artista plástico José Luis Loría, el confinamiento por el Covid-19 le ha llevado a experimentar un proceso de interiorización de su vena artística, una búsqueda de la luz que aflora en su sensibilidad, no salir de casa le ha servido para estudiar mucho, prepararse mejor, depurar sus técnicas y salir a la búsqueda de aquello que va caracterizando su obra, decididamente naturalista, absolutamente afín a las selvas tropicales del Sureste mexicano y Centroamérica, de su fauna y su flora, las cuales han sido objeto de sus estudios desde la década de los 80 del siglo pasado.

Lo anterior nutre la propuesta plástica del artista que a través del lápiz de color y el cuidadoso trazo del detalle y las características físicas de fauna y flora, adquiere forma en “Pedazos del Paraíso”, ilustraciones que van construyendo una visión estética y a la vez pedagógica de la riqueza de la región en sus variedades de aves y su diversidad de flora.

Entrevistado en su estudio en el centro de la ciudad de Mérida, Loría nos habla deesa constante búsqueda estética que imprime a sus creaciones, que nos va hablando de las aves de la región, sus entornos, la forma en que viven, sus nidos, las especies que conviven con ellas; cada ilustración es un tema y en esta ocasión nos presenta el octavo pedazo del paraíso titulado “Oropéndola de Moctezuma”.

Sobre el ave

La “Zacua mayor” (“Psarocolius montezuma”), también conocida como Oropéndola de Moctezuma, cacique de Moctezuma, conoto de Moctezuma, papan, oropéndola mayor, urupa o chacarero, es una especie de ave paseriforme de la familia “Icteridae autóctona” de América Central, y se distribuye en bosques tropicales húmedos y plantaciones en tierras bajas desde el oriente de México hasta Panamá.

La especie solo ha tenido una observación en El Salvador, la lista roja de la UICN clasifica a esta especie como “preocupación menor”.

Esta especie tiene cierto parentesco con la yuya yucateca, sus nidos son colgantes, suelen hacerlos muy cerca entre sí, al grado que en algunos de los árboles más altos, en sus partes más elevadas, llegan a contarse entre 30 o 40 de sus inconfundibles nidos.

Canto como agua

El canto de esta ave es similar al sonido que produce el agua cuando se vierte en una botella, su hábitat se ubica en la región de los Montes Azules de Ocosingo y Palenque, en Chiapas, en el Sureste.

El artista reflexionó en torno a su obra, sus temáticas de naturaleza, la flora y la fauna, explicó su perspectiva de la situación actual que vive la humanidad en tiempos de Covid.

“Cuando la pandemia detiene la producción industrial y las actividades relacionadas con ello, se crea la ilusión de que la tierra es capaz de regenerarse rápidamente, y eso me da la ilusión de que se puede mejorar la situación de la naturaleza, en ese momento me alegro”, dijo

“Y hoy, después de meses de confinamiento, veo que se vuelve a lo mismo. Es para mí lo más dramático, por accidente vimos deslumbrar la solución y no la aprovechamos, es desmoralizante, no hay voluntad de buscar una solución, y esa voluntad no la hay por parte de los dueños del dinero en el mundo”, se lamentó.

Entre los proyectos que tiene en puerta el artista están la presentación de sus colecciones “Serpiente Emplumada: Colores de Kukulcan y Quetzalcoatl” y “200 Millones de años de evolución: Escarabajos”, las cuales están en China y podrían viajar a Viena, Austria para su exhibición en agosto próximo.

De igual forma hay una ambiciosa propuesta de presentar una colección titulada “La cofradía de los ojos”, una selección de 25 piezas de gran formato cuyo tema central son los gatos, que se estaría presentando en Irán hacia principios del 2022, la fecha aun debe concretarse.

El artista explicó que esa colección se encuentra en China y podría ser enviada a Irán para su exhibición. La exposición guarda particular atractivo ya que para los persas los gatos jugaron un papel muy importante dentro de la cosmovisión de su cultura. La exposición se organiza de la mano de la Embajada de México en Teherán y de darse las condiciones el artista estará presente para la inauguración.— Emanuel Rincón Becerra

Más detalles de la obra

Explicó que “Pedazos del Paraíso” son creaciones suyas resultado de sus investigaciones naturistas realizada en los años 80; las dos últimas son “Quetzal” y “Palmas”, Pedazos del paraíso VII y VI respectivamente, las cuales han sido adquiridas por diversos coleccionistas.

La técnica del trabajo es a lápiz a color. Serían en total 25 los trabajos de esta colección, actualmente Loría ya trabaja en la pieza número IX.

José Luis Loría, quien en septiembre próximo cumplirá 70 años de edad, ha manifestado su agradecimiento a personas como Joann Andrews de Pronatura y al exintegrante de la mesa directiva del Museo de Historia Natural de Nueva York, Charles Hedlum, quien le dio las facilidades para estudiar el acervo del especialista en ornitología Johan James Audubon, a resguardo en las bóvedas de seguridad del recinto.

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