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Batalla legal por obra

Aspecto general de las obras de construcción del hotel Sheraton desde los miradores de Cusco

Un hotel arriesga a un patrimonio de la humanidad

CUSCO, Perú (EFE).— Desde los miradores de Cusco, en Perú, la antigua capital de los incas ofrece una fabulosa postal de casas coloniales levantadas sobre muros prehispánicos, una armonía rota por la construcción inacabada de un lujoso hotel que pone en peligro el Patrimonio de la Humanidad.

Hace ya seis años que las obras del Four Points de la cadena Sheraton son motivo de una batalla legal en Cusco a fin de evitar que, después de retirar restos arqueológicos de la época inca y construir más pisos de los permitidos, el caso quede impune y se siente un precedente que pueda repetirse.

Ahora la obra está paralizada y desde cualquier punto elevado de la ciudad puede divisarse el esqueleto del edificio, un cúmulo de pilares y vigas de hormigón con hierros a la intemperie que resulta una nota discordante con el resto de la arquitectura colonial y republicana de la antigua urbe.

Es uno de los ejemplos más emblemáticos de presunta corrupción inmobiliaria en Cusco, pues las obras comenzaron en 2014 gracias a que el alcalde Luis Flores García, dos días antes de concluir su administración, dio los permisos para que el hotel tuviese hasta siete plantas en un barrio de casonas coloniales donde el máximo permitido es de dos.

Esto rompió el perfil de Cusco, la capital turística de Perú, escala obligada de quienes desean visitar Machu Picchu y cuyo encanto reside en el alto grado de preservación de la mezcla de los elementos prehispánicos y los coloniales.

Durante la construcción del hotel, ubicado en las faldas del cerro donde se encuentra la fortaleza de Sacsayhuamán, se retiraron cinco filas de andenes incas, aunque la empresa dice que solamente fue uno, y se excavaron dos sótanos, a pesar de que las normas municipales no permiten las construcciones subterráneas.

En esos trabajos se hallaron cinco entierros prehispánicos y se perturbaron canales que conducían el agua del río Saphi, una de las fuentes de imperio incaico.

“Al pasar por ese lugar todos los días da dolor ver cómo se está destruyendo parte de nuestra memoria histórica”, aseguró la abogada Tika Luizar, presidenta de la Comisión de Juristas contra la Corrupción de Cusco, que logró la histórica sentencia de que se derribe la obra y se restituyan los restos arqueológicos.

La sentencia emitida en segunda instancia está vigente desde finales del año pasado, pero se encuentra pendiente de ejecución por la Dirección Desconcentrada del Ministerio de Cultura, cuyo director, Fredy Escobar, se ha mostrado reacio en las últimas semanas a acatar el fallo judicial.

“El daño es irreversible, no puedo sacar piedras de donde sea y hacer la pantomima de restablecer un muro antiguo”, expresó en octubre.

No obstante, el comité peruano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios (Icomos), entidad especializada asesora de la Unesco en temas de patrimonio mundial, advirtió en 2019 que el caso de este hotel puede llevar a Cusco a perder su calificación de Patrimonio de la Humanidad, el cual ostenta desde 1983.

El Icomos, contrario desde un inicio a la construcción, consideró que la sentencia que busca demolerlo es un “antecedente ineludible”.

“(La actitud de Escobar) es una abierta resistencia al cumplimiento de un mandato judicial”, aseguró Tika, cuyo grupo de abogados ya solicitó una audiencia judicial para demandar que se ejecute la sentencia, con presencia de representantes de la Unesco.

“Esto no se puede permitir. Vemos que el caso no es solo de interés nacional sino mundial, porque se trata de Patrimonio Cultural de la Humanidad. Si es necesario, acudiremos a los fueros internacionales para que esta sentencia sea ejecutada”, enfatizó Tika.

Para la letrada, la petición de demoler la obra “no es un capricho”, pues los restos arqueológicos que se removieron “representan la memoria de los antepasados”.

“Se trata de la memoria histórica. Es parte de la sangre que corre por nuestras venas, es lo que somos. Mucha gente dirá que son huesos lo que había allí, pero es parte de nuestra historia, y en cada uno de ellos hay mucha información para conocer la forma de vida y características de nuestros antepasados”, añadió Tika.

Por su parte, el abogado Heraclio Zereceda, también miembro de la Comisión de Juristas contra la Corrupción de Cusco, aseguró que los funcionarios del Ministerio de Cultura “se están cubriendo” unos a otros “porque hay comprometidos muchos y algunos siguen trabajando allí”.

Zereceda está dispuesto incluso a llegar a la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH) para exigir la demolición de la obra y la restitución de las construcciones incas que existían antes en ese lugar.

De quedar impune, este caso puede ser un peligroso precedente para que Cusco pierda su tradicional entramado y aspecto urbano, que es uno de los principales atractivos como capital turística y cultural de Perú, que anualmente atrae a millones de visitantes.

 

De un vistazo

Sin una sanción

No se ha abierto juicio contra ninguno de los funcionarios que dieron luz verde a la construcción, e incluso el año pasado se generó una polémica cuando el Ministerio de Cultura anuló una multa de 4.6 millones de soles (1.26 millones de dólares) impuesta a la inmobiliaria a cargo de la obra. “Ya ha prescrito la facultad del Estado para sancionar a los responsables, y corremos el peligro de que también el proceso penal quede en nada”, dice la abogada Tika Luizar.

Funcionarios

“Se está investigando a más de 70 funcionarios, pero la Fiscalía no agiliza el procedimiento”, lamenta la letrada, que ve improbable que las autoridades regionales del Ministerio de Cultura no estuviesen enteradas desde el inicio del caso, pues tienen una oficina justo frente a la obra.

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