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Buenas conversación y amistad

Un saludo sincero es primordial para una buena amistad

Uno, dos, tres… por la adultez

Antonio Alonzo Ruiz (*)

Una vez que estás entrenándote en “saludar con afecto” es necesario hacerlo también en la tercera habilidad básica para la interacción social: entablar una conversación.

La primera buena impresión la das cuando saludas con afecto, sin embargo, no es suficiente para entablar una comunicación significativa y duradera. ¿Qué sigue después de saludar con afecto?

Al conversar menciona el nombre de la persona cada vez que te dirijas a ella. Por ejemplo: “oye Anita, ahora que dices eso fíjate que…”.

Esta técnica te ayudará no solo a que Anita se dé cuenta que le estás poniendo toda tu atención, sino que activará áreas sensoriales de su cerebro —motoras y del lenguaje— que la dispone a dar respuestas significativas cada vez que escucha que alguien pronuncia su nombre de pila.

Desde tu primera interacción con alguien, transmite tres valores: interés sincero, honestidad en tus palabras y confianza en el trato que des.

Para lo anterior es indispensable comenzar con un buen contacto visual que, dicho sea de paso, es el primer y principal elemento para establecer y mantener una buena conexión con tu interlocutor.

Evita invadir el espacio de la otra persona.

El espacio íntimo de una persona se define como los 30 centímetros que rodean todas y cada una de las partes de su cuerpo.

Si te acercas a menos de esta distancia, tu interlocutor sentirá invadidos cuerpo, mente y emociones, lo que romperá con toda probabilidad de entablar una conversación significativa y que a mediano y largo plazo sea duradera.

Psicólogo clínico, UVHM. Especialista en Envejecimiento y manejo de Emociones, MATIA Instituto Gerontológico.

Antonio Alonzo

aalonzo@crehas.org

 

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