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Buenos samaritanos de aniversario

Delante

Cumple 7 años el refugio nocturno para indigentes

Manuelito era considerado un indigente, un hombre de la calle, ahora ya tiene una casa bonita, cómoda y limpia, donde recibe atenciones y cuidados. Vive en la Casa Hogar para el Desamparado “El Buen Samaritano”.

Antes venía de vez en cuando, solo por las noches, pero a raíz de la pandemia decidió quedarse, porque “me tratan bien, duermo, me baño, como y me dan ropa limpia”.

Su nombre verdadero es Manuel Cervantes Paredes tiene 76 años y dice que se siente agradecido de tener otra vez una familia. Cree que “Dios hizo esto”.

Manuelito mira con interés la llegada de los ángeles que hacen posible que este lugar exista. Libia Esther Novelo Domínguez, Esperanza Bernés Rivera, Gonzalo Francisco Barrera Vega y el sacerdote Raúl Ignacio Kemp Lozano.

Ellos son parte de una legión de buenas y buenos samaritanos que hacen posible que funcione este refugio nocturno para indigentes desde hace siete años.

Ubicación

La casa se ubica en el Periférico, en el kilómetro 23, entre hacienda Chichí Suárez y la carretera a Motul, a un costado del albergue de rehabilitación para alcohólicos “Cottolengo”.

“Comenzamos yendo a dar de comer a las personas que viven en las calles. Les llevamos sandwiches, tortas, café, pan y a veces ropa”, recuerda Libia, presidenta del patronato.

Esperanza, tesorera y cofundadora, dice que les duele ver a seres humanos en condiciones tan tristes y decidieron hacer algo por ellos.

“Una vez llegó una mujer vestida con una bolsa negra de plástico. A veces la gente se humaniza más por un perrito. Cómo es posible que no hagamos algo por estas personas”, expresa.

“Por fortuna”, interviene el padre Kemp, “hay mucha gente buena que desea hacer el bien y gracias a eso existe este lugar”.

La construcción costó un millón 600 mil pesos y fue financiado por el arzobispo emérito Emilio Carlos Berlie Belauzarán, el Ayuntamiento de Mérida y numerosos benefactores, principalmente de la Fundación Juan E. Millet Rendón.

Gonzalo, el administrador, está consagrado a esta labor y dice que siempre le pidió a Dios estar en un lugar así.

“Una religiosa, la madre Teresa Ochoa Godoy, me orientó en el camino de la oración y el servicio. Así conocí al padre Kemp y comencé a colaborar”.

El sacerdote señala que a los huéspedes, no sólo se les da el servicio de ropa, comida y alojamiento, sino que se les brinda amor incondicional y por eso ocurren milagros.

“Se dan casos de quienes rehacen su vida, como Antonio, que regresó a darnos las gracias y hasta un taller ya tiene”, dice el padre. Algunos pasan de aquí a Cottolengo y se rehabilitan”

300 mil indigentes

En Yucatán hay más indigentes de lo que se cree. La Universidad Modelo hizo una investigación y contabilizó 300 mil.

“El Buen Samaritano” atiende en promedio a 30 personas, aunque a veces llegan más como cuando amenazan los ciclones.

Ahora el reto es mantener esta obra, beneficiar a más indigentes y habilitar una sección especial para mujeres. El patronato confía en que siga creciendo la legión de buenas y buenos samaritanos.— Luis Luna Cetina

Para donativos

La Casa Hogar para el Desamparado, A.C. El Buen Samaritano recibe donativos a la cuenta de Santander 65504793149, clabe 014910655047931498, a nombre de Esperanza Bernés Rivero (celular 9991-49-35-32).

Ayuda en especie

Se recibe ropa, sandalias, zapatos y productos de limpieza y aseo personal. Más informes, al 9992-57-69-82, Libia Novelo.

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