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Buscan atraer a los jóvenes al arte virreinal

Aspecto de la exposición temporal “Símbolo y reino”

CIUDAD DE MÉXICO (El Universal).— No está en las escuelas ni en los artistas ni en los estilos el eje de la exposición “Símbolo y reino. Tres grandes colecciones novohispanas”, que desde ayer se puede visitar en el Museo Nacional de Arte y coincide con los 500 años de la caída de Tenochtitlan. Son cerca de 300 años el período que abarcan las 60 obras que provienen de los museos Soumaya. Fundación Carlos Slim, Nacional de Arte (Munal) y Nacional de Historia, Castillo de Chapultepec.

Sin detenerse tampoco en el sentido conmemorativo ni en discursos políticos, los curadores buscan enfatizar símbolos del período novohispano y apostar por un diálogo entre ellos y los espectadores del siglo XXI.

Héctor Palhares, uno de los curadores, dice que esta muestra busca la resignificación del arte virreinal y ser atractiva sobre todo para el público joven, además de que está lejos de hacer una lectura tradicional.

Tecnología

Además de las obras —20 por cada uno de los tres museos—, contiene recursos como un micrositio, un catálogo virtual (no impreso), actividades académicas todos los jueves y, a partir de una beca de arte de la Fundación BBVA, que ganó el Munal, dos salas con desarrollos tecnológicos: un “videowall” con 10 obras animadas e instalación inmersiva que, partiendo del movimiento, introduce en los símbolos civiles y religiosos destacados de la muestra.

¿Cuáles son esos símbolos predominantes? “Hemos destacado, por ejemplo, el papel de las espadas para las vidas de los mártires o para la impartición de justicia; la corona, con una lectura de victoria en la tradición religiosa o como poder político en la tradición civil; el papel de los libros como lugar de conocimiento, o el papel de los textiles” (nos seguimos presentando ante el mundo a partir de lo que usamos y así sucedía con la indumentaria religiosa o civil en la época virreinal, por el estatus, la orden religiosa, la casta). También, los temas del bien y del mal, una constante en el imaginario novohispano con referencias al cielo y al infierno: ángeles, demonios que hoy son parte de la vida popular. La intención es traer estos símbolos a nuestra realidad, ver cuánto siguen vivos.

El curador dice que hay formatos muy diversos: un biombo del Soumaya y pintura sobre vidrio del Nacional de Historia.

300 años de arte

La exposición abarca desde la segunda mitad del siglo XVI hasta inicios del XIX en el contexto previo a la guerra de Independencia. “Son obras que pertenecen a 300 años de vida novohispana, donde la fe católica, la Inquisición, la devoción y las procesiones populares convivieron con el ámbito de la vida doméstica, las fiestas civiles, el universo de las castas y tipología social. Vistas desde hoy nos permiten hacer una lectura panorámica de una reconciliación histórica. No es estigmatizar al indígena o al español, sino analizar desde el siglo XXI qué implican estos 300 años con su nutrido contenido simbólico”

La exposición está distribuida en seis salas del Munal. Los visitantes la podrán recorrer —siguiendo todas las medidas sanitarias— hasta noviembre de este año. Después iniciará una itinerancia por museos de Zacatecas, Monterrey, Chihuahua y Torreón.

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