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Caen toneladas de meteoritos

Foto cedida por la Asociación Chaqueña de Astronomía que muestra el levantamiento en 2016 del meteorito “Gancedo”

“Campo del Cielo” conserva sideritos de 4,000 años

BUENOS AIRES (EFE).— “Campo del Cielo” no solo es un nombre poético, sino la descripción precisa de una vasta región del norte argentino sobre la que 4,000 años atrás impactó una lluvia de meteoritos provenientes del estallido en la atmósfera de un asteroide de más de 800 toneladas, cuyos fragmentos aún se recuperan.

“Es una de las zonas de dispersión de meteoritos más grande del mundo y la única de la que se recuperó semejante cantidad de masa”, asegura Mario Vesconi, presidente de la Asociación Chaqueña de Astronomía (ACHA), investigador, especialista en Geofísica del grupo y codescubridor de 6 de los 8 meteoritos multitoneladas de “Campo del Cielo”.

Las 400 toneladas de sideritos (meteoritos metálicos) que impactaron en la Tierra a 14,000 kilómetros por hora (la mitad de la masa total se perdió por ablación) se dispersaron sobre una superficie de 240,000 hectáreas que en la actualidad comparten las provincias de Chaco y Santiago del Estero.

“Tenemos definidas dos áreas: el campo de cráteres, donde están estos 28 cráteres, y el área de dispersión aun mayor, de pequeños fragmentos o no tan pequeños”, señala el investigador.

Recuperación

Más de 100 toneladas ya fueron recuperadas, una gran parte de ellas se concentra en el meteorito “El Chaco” (33,400 kilogramos), encontrado en 1969, segundo en el “ránking” mundial después del “Hoba” (66,000 kg) en Namibia (África), y otras tantas en el “Gancedo” (27,740 kg), encontrado en 2016.

Desde 2015, todos estos hallazgos pueden visitarse en el Parque Científico y Educativo “Campo del Cielo”, ubicado en la reserva provincial chaqueña del mismo nombre. Allí se encuentra la mayor cantidad de piezas recuperadas y un circuito de cráteres de impacto.

“Llegas y puedes recorrer seis, siete cráteres con caminos conservados, con señalética, ver dónde se desarrollaron los trabajos, ver un cráter. ¿Cuánta gente estuvo parada en un cráter?”, agrega Vesconi.

Leyendas, mitos y relatos sobre “objetos metálicos” desperdigados por el monte impulsaron en 1576 las primeras expediciones en busca de “recursos” para la Corona española.

Los registros de esas misiones señalan el hallazgo de un gran fragmento metálico denominado “Mesón de Fierro”, que pesaba unos 23,000 kilogramos y del que más tarde se perdió todo rastro.

Con posterioridad, otras grandes piezas fueron descubiertas por habitantes locales y algunas “hondonadas” estudiadas.

Sin embargo, entre 1962 y 1972 el geólogo norteamericano William Cassidy llevó al cabo el descubrimiento de 16 cráteres de impacto y de varios meteoritos, entre los cuales estaba “El Chaco”.

Años más tarde, Vesconi y su equipo tomaron el testigo y realizaron trabajos de campo en la zona y publicaron sus resultados.

“Recuerdo que un día recibo un correo electrónico de la Universidad de Pittsburgh. Era el doctor William Cassidy, nada menos. Para nosotros un prócer”, manifiesta el investigador.

Cassidy había visto los trabajos y las publicaciones de Vesconi y su equipo, tenía financiamiento de la NASA para realizar tres años de estudios de estructuras de impacto en “Campo del Cielo” y los invitaba a unirse al grupo de investigación.

“Hicimos cuatro campañas juntos, después escribimos artículos y elaboramos ideas para el sitio”, apunta el presidente de ACHA.

En la década de 1960, Cassidy recurría a la colaboración de habitantes locales para ubicar “represas” o “lagunas secas” que resultaban ser cráteres. Hoy son las imágenes satelitales de alta resolución, las multiespectrales, las imágenes sintéticas de radar y los drones los que facilitan la tarea.

“Antes de hacer un estudio metódico hacemos una magnetometría. La suerte es que estos meteoritos son casi 100% de hierro y hace que concentren las líneas de campo como si fuera un imán”, explica Vesconi.

Confirmada la presunción se construyen las trincheras para ver qué hizo el meteorito, la brecha de impacto, por dónde se deslizó, lo que quemó. “Terminas sacando la estructura original del cráter”, afirma.

Vesconi calcula que serían necesarios otros cinco años de trabajo para poder recuperar las toneladas que faltan: “Esperamos este año tener algún fruto. El año pasado estuvo perdido con el tema de la pandemia”.

“En Santiago del Estero tenemos 14 cráteres identificados, algunos tienen la magnetometría hecha, falta ir a hacer el trabajo de excavación, de estudio estructural y a esos meteoritos volver a levantarlos y sacarlos de esos cráteres”, expresa el investigador.

“Ahora cuando lleguen mayo, junio, julio, meses más frescos, a mí me tiran las ganas de ir, es un trabajo inconcluso que me desespera”, exclama.

 

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