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Celebra el obispado Carolense

Arte novohispano de Yucatán, en el García Ponce

Desde el 23 de enero pasado, la sala 8 del Museo Fernando García Ponce de esta ciudad alberga la exposición “Acervos históricos y artísticos de la Arquidiócesis de Yucatán” (de la que dimos cuenta ayer), la cual reúne pinturas al óleo, libros y piezas numismáticas de los siglos XVI al XX procedentes de las colecciones de aquella institución y de la Sociedad Numismática y Filatélica Peninsular. Muchas de estas obras se exhiben por vez primera al público.

Cabe mencionar que esta muestra se enmarca en las actividades académicas llevadas al cabo para conmemorar los 500 años de la creación del obispado Carolense, establecido el 24 de enero de 1519 en el prácticamente desconocido territorio de Yucatán. En este contexto, la exposición pretende dar cuenta del devenir histórico del obispado yucateco a lo largo de cinco siglos, así como del papel que algunos prelados desempeñaron en la difusión del arte y la literatura en esta región del Nuevo Mundo.

En cierto modo, los núcleos que integran la muestra evocan la colección que perteneció al obispo Antonio Caballero y Góngora quien en 1776, al llegar al antiguo Palacio Episcopal de Mérida —situado en el edificio que actualmente ocupa el Ateneo Peninsular, sede del Museo Fernando García Ponce—, llevaba consigo “una cuantiosa y selecta librería, exquisitas y célebres pinturas, y muchas antiguas y apreciables monedas”.

Las obras pictóricas que se exhiben proceden de la Catedral de Mérida y datan de los siglos XVIII y XIX. En esta selección se incluyen los retratos de Julián Garcés, primer obispo nombrado para la diócesis Carolense de Yucatán; Ignacio María Castorena Ursúa, fundador del primer periódico de América, “La Gaceta de México”, y editor de la célebre Sor Juan Inés de la Cruz; el obispo Antonio Caballero y Góngora, y Crescencio Carrillo y Ancona, historiador, literato y estudioso de la cultura maya.

El cuadro de Nuestra Señora de Guadalupe ocupa un espacio central en la exposición. Se trata de una de las pocas obras que se conservan en Yucatán de Miguel Cabrera, quien ha sido considerado como el “pintor oficial” guadalupano y uno de los más notables artistas novohispanos del siglo XVIII.

Por otra parte, la selección de libros proviene del Archivo Histórico de la Arquidiócesis de Yucatán e incluye obras editadas durante los siglos XVI, XVIII y XIX. Los volúmenes destacan por su rareza, antigüedad, importancia de sus autores, contenidos e impresores. Desde la perspectiva del libro como objeto, éstos permiten apreciar una variedad de estilos de encuadernación correspondientes a diversas épocas, como la copta, la pasta tachonada y el pergamino, así como diferentes tipografías, viñetas y grabados que enriquecen las portadas de algunos de los ejemplares. Aquí cabe mencionar que precisamente las imágenes y motivos ornamentales de los libros fueron una de las principales fuentes para la pintura mural y de caballete en Nueva España. Finalmente, las medallas conmemorativas incluidas en la muestra fueron emitidas en los siglos XIX y XX. Entre ellas algunas piezas acuñadas en 1907 para conmemorar la “elevación a Arzobispado de la antigua e ilustre diócesis de Yucatán; varias medallas otorgadas por el Colegio de San Ildefonso, así como piezas en oro y plata que conmemoran las visitas papales a México y a Yucatán”. La exposición permanecerá abierta hasta finales del mes de febrero.— Ángel E. Gutiérrez Romero para “El Macay en la cultura”

 

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