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Celebran la vida bailando

Ensayo de “Bolero de Ravel

El “Bolero” de Ravel inspira una obra coreográfica

Nacido de las emociones, de la absoluta necesidad de compartir y liberarse traducida en movimiento, en danza, el “Bolero de Ravel, oda a la vida” se convierte en una manifestación artística de lo que todos en algún momento han deseado: la liberación del confinamiento, el fin de la pandemia, la posibilidad de ser y hacer como se hacía antes, y una válvula de escape para dejar salir el peso del dolor por las pérdidas.

La pieza dancística es, como su nombre lo indica, una oda a la vida, a la necesidad de celebrarla.

Así lo indica Tatiana Zugazagoitia, directora y coreógrafa del espectáculo y quien destaca la necesidad compartida de bailar “en estos tiempos oscuros de incertidumbre y ansiedad, producto del confinamiento causado por la pandemia”.

La pieza, creada en 2020, en los primeros meses de confinamiento, nació de la inquietud de Tatiana, quien al estar improvisando y escuchar el “Bolero” de Ravel sintió que tenía que crear algo con esa música, y lo hizo.

El encierro, el poco o nulo contacto con otros, le hizo sentir la necesidad de crear una pieza en la que intervinieran muchas personas, contrariamente al estilo que acostumbra, en el que abundan los unipersonales y dúos.

Incluyente

En “Bolero de Ravel, oda a la vida” reúne a 16 bailarines de distintas procedencias en una danza incluyente que invita a los participantes y los espectadores a unirse en un ritual de celebración y gratitud por estar vivos, así como de fuerza para afrontar el futuro con una actitud de alegría y optimismo.

Afirma que el proceso de creación fue un espacio de luz, de unión y esperanza entre los que artistas.

Dadas las circunstancias la obra se estrenó de manera virtual, pero ahora se da la oportunidad de presentarla por primera vez en forma presencial, como parte del Otoño Cultural.

El Patio de Cuerdas del Palacio de la Música será el escenario al que se llevará la coreografía, pasado mañana sábado 16, en dos funciones, a las 19 y 20 horas.

Se trata de una pieza corta, con duración de 16 minutos, en los que se concentra toda la energía y las emociones de los bailarines.

Tatiana Zugazagoitia comparte que en la creación de este proyecto contó desde el inicio con la colaboración de Zizinete Maravé y Andrea Urban, quienes forman parte del elenco.

Los demás bailarines fueron seleccionados entre artistas que habían colaborado anteriormente con Tatiana y a otros más los contactó por recomendación.

Celebración

La coreógrafa señala que en este remontaje se enfrentaron a cosas distintas, desde el cambio de algunos bailarines hasta la confrontación con la realidad, ya que la primera vez nadie se enfermó ni sufrió pérdidas, pero ahora sí.

Es así que las motivaciones cambiaron al preparar la obra, que en la primera ocasión fue un medio de liberación, libertad y encuentro, y ahora es una celebración a la vida y el recuerdo de los que ya no están.

La directora hizo también un cambio de estructura. Habitualmente le da libertades de ejecución al bailarín, dentro de la estética de la coreografía; pero en “Bolero de Ravel, oda a la vida” los movimientos demandan ser más rigurosos y precisos.

La entrada al espectáculo es libre.— Iris Margarita Ceballos Alvarado

Coreografía: Más

“Bolero de Ravel, oda a la vida” se presenta pasado mañana en dos funciones.

Grabadas

Las funciones que ofrecerán el sábado serán grabadas con la intención de proyectarlas posteriormente en algún espacio, o difundirlas por medio de una plataforma digital.

Vestuario

Es de Mónica Aranda.

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