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Cinco campanas de la Catedral cumplen 40 años

La campana de San José

Aniversario de sus voces

Cinco voces de bronce, cobre y estaño están cumpliendo 40 años de vida en la Catedral de Mérida. Se trata de las campanas Mayor Santa María, del Angelus, de San José, San Bernabé y San Ildefonso que se ubican en su torre norte.

Las campanas se “estrenaron” el 7 de julio de 1980 y fueron bendecidas por el arzobispo Manuel Castro Ruiz, el 25 del mismo mes, en la fiesta de Santiago Apóstol, en ceremonia realizada a las alturas, acto con el que oficialmente entraron en función los nuevas voces de la Catedral.

Un día como hoy pero de hace 40 años, Teodoro Cámara Castillo, campanero oficial de la Catedral, “estrenó” dichas campanas. Para la prueba tuvo que emplear pies y manos e incluso un pedal. Muchos curiosos se arremolinaron en la Plaza Grande para escucharlas tras diez años de silencio, informó el Diario el 8 de julio de 1980.

Días después, el sábado 25, el arzobispo Manuel Castro Ruiz bendijo las campanas en una ceremonia realizada a las 10 de la mañana en la torre norte de la Catedral, durante la cual el prelado elevó la plegaria: “Que por la voz de estas campanas se sientan los fieles a traídos a tu templo y al premio eterno”.

Junto a la campana Santa María y San Ildefonso —de 1618, la más antigua de la Catedral— había otras campanas de la época colonial, pero muchas ya estaban fuera de uso, algunas rotas y ya no servían desde los años 70 u 80, por lo que el arzobispo Manuel Castro emprendió la iniciativa de adquirir campanas nuevas para la Catedral, recuerda el historiador y colaborador del templo, Ángel Gutiérrez Romero.

“Para la Iglesia y en especial para la liturgia católica y cristiana en general, las campanas tienen una importancia simbólica más allá del sonido que produce”, subraya. “Son objetos muy importantes y actualmente se usan para llamar a los actos religiosos. Son objetos tan importantes que reciben un rito especial de consagración, en el que las campanas se ungen con santo crisma, se perfuman con incienso y se tocan”, indica.

En el pasado, las campanas tenían más usos más allá de solo llamar a la misa. Hay registros históricos que desde la edificación de la Catedral existen campanas. De hecho fue Pedro Sánchez de Aguilar, un clérigo a principios del siglo XVII, quien obtuvo recursos por parte de la Corona española para comprar campanas para la Catedral. De esas se conserva una en la Catedral: la campana Santa María y San Ildefonso (que es de 1618).

Con las leyes de Reforma, de mitad del siglo XIX, casi se prohibió el uso de las campanas; desde entonces se fue perdiendo poco a poco el toco del Ángelus. Pero el arzobispo Manuel Castro las seguía utilizando y consideraba necesario tener campanas nuevas, por lo que emprendió un proyecto para adquirirlas.

El proyecto estuvo a cargo del maestro campanero Asunción Grez y su equipo. Ellos vinieron de Atizapán, Hidalgo para revisar las existentes y hacer presupuestos para cada campana.

“Originalmente se pensó fundir las campanas antiguas para tener material para hacer las nuevas, pero esto no se llevó al cabo y se conservaron las campanas antiguas, históricas”, abunda Ángel Gutiérrez.

Las campanas

Al final se adquirieron las campanas: la mayor es la Santa María o Santa María de Guadalupe, donada por la señora María Rendón de Millet y pesa de 1,800 kilos. También se consiguieron las campanas del Angelus, de 350 kilos; la de San José, de 260 kilos; San Bernabé, de 230 kilos y una dedicada a San Ildefonso, de 200 kilos. Cada campana tuvo un donante.

Las campanas son una aleación de materiales: 45% de bronce, 45% de cobre y entre 5% y 10% de estaño, el metal que da un sonido más “dulce” a las campanas. Las campanas fueron fundidas en Atizapán, Hidalgo.

Ángel Gutiérrez recuerda que la torre norte de Catedral sirve de campanario y ahí están las campanas que hoy están de aniversario así como algunas campanas históricas que se usan.

Hay campanas tradicionales y esquilas que tienen un contrapeso de madera y tienen la función original de girar sobre un eje y producir los “repiques de campanas”.

Las cinco campanas de 40 años siguen funcionando y son las que habitualmente se usan para llamar a misa en la Catedral. La campana mayor debe dar el aviso cuando fallece un obispo, un canónigo y para otros momentos significativos, especiales.

La campana San José, que está en el primer cuarto de la torre hacia el norte, es la que suele sonar todos los días. Las otras se usan para el Ángelus, como dice su nombre; la mayor y San José son campanas tradicionales y las demás son esquilas que se encuentran en el segundo cuerpo del campanario.

La torre norte tiene en total diez campanas.

En el patio de la Catedral se ubica otra campana de uso interno: sirve para que los canónigos llamen a los sacerdotes a las reuniones. Además con esta campana se da el Ángelus para que el personal de Catedral ore.

El historiador recuerda que hace unos 10 años en la Catedral meridana se adquirió una campana nueva para el coro de los canónigos. Es pequeña, de unos 50 kilos y está ubicada a un costado del presbiterio.

A partir de los años 70 se puso un poco la modalidad de las campanas eléctricas (un equipo de sonido que emite sonido de campanas). Algunas iglesias que tienen estos equipos son Nuestra Señora de Fátima, la capilla San Gabriel y el Buen Pastor.

“La tecnología no está ajena a la liturgia y hubo cierto movimiento para introducir campanas eléctricas y son pocas las iglesia que tienen estos sistemas, principalmente en la ciudad”, dice el historiador.

De manera general, en las poblaciones del Estado se siguen usando las campanas tradicionales. En varios municipios pequeños se conservan toques antiguos de campanas.

Las campanas tenían la función de sacralizar todas las partes del día, desde la mañana muy temprano que se tocaba. En Catedral había una que se llamaba toque del alba, a las 4 de la mañana. .

Precios

De acuerdo con la información que publicamos en 1980, el costo total de las campanas asciende a $750,000.

La campana Santa María 1980 pesa 1,800 kilos y mide 1.45 de altura por 1.35 metros de diámetro. Su valor es de $414,000.

La campana del Ángelus tiene 92 centímetros de alto y 86 de diámetro y su costo fue de $80,500.

La campana San José, de 86 centímetros de alto por 86 centímetros de diámetro, costó $59,800.

La campana San Bernabé, de 77 centímetros de altura y 77 centímetros de diámetro, tuvo un precio de $52,900.

La campana San Ildefonso, de 74 centímetros de altura y 72 centímetros de diámetro costó $46,000.— Claudia Ivonne Sierra Medina

 

 

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