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Conspiraciones al alza

La inmediatez y las escasas restricciones para compartir información en redes sociales favorecen la propagación de ideas infundadas, algunas con riesgos para la salud

Que Martha Érika Alonso y Rafael Moreno Valle no están muertos, sino escondidos para evadir deudas derivadas del huachicoleo. Que la guanábana cura el cáncer y los laboratorios farmacéuticos lo ocultan para no afectar la venta de sus tratamientos. Que las vacunas contra sarampión, paperas y rubeola producen autismo. Que la misión Apolo 11 nunca llegó a la Luna.

Las teorías sobre conspiraciones a manos de grupos de poder, ahora estrechamente vinculadas a las “fake news”, existen desde antes del surgimiento de las redes sociales, pero éstas han acelerado su propagación y ampliado su alcance.

“Las redes sociales son clave en la evolución de las teorías de la conspiración”, señala Harnold Oswaldo Pérez Gómez, licenciado en Comunicación Social y autor de la columna “#HazloViral” en el Diario.

“La gente está ávida de escuchar cosas que van contra lo establecido. Nos llama la atención lo prohibido, lo que rompe con las normas y lo que creemos”, indica. “No hay que ser Shakespeare para escribir una ‘fake news’ y ofrecer a la gente algo que le llame la atención”.

Sencillez

“Ahora su difusión es mucho más sencilla porque las redes sociales tienen poder de penetración inmediata”, añade Harnold, quien recuerda que para conocer teorías conspirativas antes había que esperar un día específico de la semana para encontrar un programa de televisión que las tratara o quedarse despierto hasta la medianoche porque en ocasiones no se les consideraba producciones aptas para niños y adolescentes.

“Ahora abres Facebook y te encuentras millones de páginas que se dedican a difundir ‘fake news’ y teorías de la conspiración, que las resumen en uno o dos párrafos, muchas veces con apariencia de bien fundamentadas. Y sin restricciones de horario ni edad”.

“El impacto que tienen estas teorías se debe en gran medida a la fuerza de las redes sociales”.

Harnold, coordinador de Medios Ligeros de Grupo Megamedia, lamenta que algunas televisoras y estaciones de radio dediquen espacio a esos contenidos sin advertir a la audiencia que son ideas infundadas que, al asumirlas como verdaderas, podrían tener consecuencias negativas.

“Hay programas de televisión que de una forma chistosa tocan estos temas, entrevistan a promotores de las teorías y parece que tratan de darles un peso”.

“¿Qué debemos hacer? Fijarnos bien del nombre del medio o la página que comparte la información. Muchos comparten noticias de sitios que a primera vista son falsos”.

“Muchas veces compartimos una imagen y no leemos lo que hay detrás. Como usuarios de Facebook tenemos que conocer el contenido de lo que estamos compartiendo”, advierte.

Además, “aunque implique un poco más de trabajo, hay que compararlo con otros medios, porque es irresponsable compartir algo de lo que no estamos cien por ciento seguros”.

Harnold admite que este hábito es difícil de combatir, pues “las cosas que causan alarma y miedo son las que más se comparten”.— Valentina Boeta Madera

“Muchas veces compartimos una imagen y no leemos lo que hay detrás. Como usuarios de Facebook tenemos que conocer el contenido de lo que estamos compartiendo”

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