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Cosas de Mascotas: ¡A meter las patitas en el agua!

Hay perros que son “nadadores” por naturaleza

Junto con las temperaturas también aumentan en esta temporada las invitaciones a refrescarse en piscinas y estanques, ofertas tentadoras incluso para las mascotas.

“Hay perros que ven la piscina y no se acercan, pero hay razas que viven para nadar”, explica el médico veterinario Juan Pablo Sánchez Rubí, director de la clínica veterinaria Málaga.

“El labrador, el golden retriever, el cocker son perros a los que les gusta el agua. En la cacería su función es nadar en busca de la presa y llevarla al cazador”, recuerda.

Otros caninos afectos al agua son el terranova, un perro de rescate acuático, y el french poodle. A éste se le conoce también como perro de aguas y disfruta la natación, “aunque ha perdido mucho de ese instinto con la crianza; se quedó como perro de compañía y perdió su función de cacería”.

El médico veterinario señala que “todos los perros instintivamente saben nadar, pero no todos saben salir de la piscina”, de ahí la importancia de que la alberca cuente con una parte baja o escaleras para que el canino salga fácilmente del agua.

Para evitar problemas a las mascotas hay que asegurarse de que la cantidad de químicos que se añaden al agua sea la correcta, porque “cuando está mal clorada puede ser irritante o resecar la piel”. No está de más que cuando el perro salga de la piscina se le rocíe agua con la manguera para retirarle restos de las sustancias.

El veterinario Sánchez Rubí subraya que a la mascota hay que mantenerla en buen estado de salud, “principalmente desparasitada, sin pulgas ni garrapatas”, porque en piscinas con baja calidad de agua las larvas de pulgas podrían vivir corto tiempo en la superficie y transmitirse al ser humano. “Jamás he sabido de un perro que defeque u orine en la piscina, pero sus patas, si llega a pisar excremento, podrían ser un vector. Por eso hay que tener la piscina frecuentemente aspirada”.

“El agua solamente refresca y quita la mugre, no enferma a menos que sea una humedad constante y entonces sí podría ocasionar problemas de hongos”, cuya aparición, sin embargo, es más común durante la temporada de lluvias.

El profesional afirma que no hay un límite de veces en que se deba permitir a la mascota entrar a la piscina. “Hay perros que se la pasan entrando y saliendo, salen mojados y se quedan así para mantenerse frescos”, sin correr los riesgos del baño diario con jabón en que se le retiran aceites esenciales de la piel. “Con un simple chapuzón no hay descamación excesiva”, indica.— Valentina Boeta Madera

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