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Cosas de mascotas: Aptos para alérgicos

El médico veterinario Rauber Novelo Encalada posa con el laborador Horacio en la clínica Dogtor’s

Cepillar al perro evita reacciones en gente sensible

Después de que Barack Obama fuera electo presidente en 2008, una duda recorrió el mundo: ¿qué mascota acompañaría a la “primera familia” de Estados Unidos a la Casa Blanca?

Los Obama estaban en busca de un perro y, al igual que muchas familias alrededor del orbe, debían elegir una raza que fuera compatible con la condición alérgica de Malia, una de las dos hijas del mandatario y su esposa Michelle. Al final dieron con Bo, un ejemplar de perro de agua portugués que se caracteriza por no perder su pelo rizado y compacto y, por tanto, no esparcir alérgenos.

Además de caninos como Bo, otras razas que se recomienda tener de mascotas a personas alérgicas son el french poodle, yorkshire terrier (yorkie), xoloitzcuintle y chihuahua de pelo corto, explica el médico veterinario zootecnista Rauber Novelo Encalada, director de Dogtor’s Clínica Veterinaria.

El experto señala que incluso cruzas de esas razas, como el labradoodle —labrador y french poodle—, heredan esta particularidad.

Recuerda que la cantidad de pelo que un canino suelta está en función, “uno, de la raza y, dos, de la calidad de la alimentación”.

“Si hay una buena nutrición, incluso suplementándola con alimentos especiales para el cuidado del pelo, evitaremos que el perro mude tan rápido de pelo o lo haga con una carga grande”.

“También hay que hacer una estética regular porque cuando se le cepilla se le quita el pelo muerto y al bañarlo con agua tibia se le abren los poros y todo el pelo que debe mudar se suelta rápidamente y no lo deja en casa”.

Sin embargo, aun cuando den a sus mascotas estos cuidados, a las personas alérgicas se les aconseja no tener en casa perros de pelo largo, como el pastor alemán.

“Lo que causa la alergia no es el pelo en sí, sino lo que llamamos caspa, la descamación de la piel”, apunta el médico veterinario.

“Los perros no sudan, solamente tienen glándulas sudoríparas en las plantas de los pies, en las llamadas almohaditas, y en la nariz, así que eliminan el calor con el jadeo”, explica. “Para lubricar la piel producen un aceite, una ‘grasita’ que se expande por el pelo. Si no se cepilla al perro o si se le deja en un lugar cerrado este aceite se acumula en la piel, se seca y produce caspa”.

“Cuando es temporada de muda, el pelo está en rápido crecimiento y se produce más del lubricante. Si no se cepilla al perro pasa lo mismo: se acumula el sebo y se crean escamas. El olor a ‘perro mojado’ es el de la grasa que se está acedando”.

El veterinario Novelo Encalada enfatiza que “el cepillado regular es el secreto: una o dos veces a la semana, con sesiones de cinco a diez minutos” para evitar que el sebo se acumule en lomo, vientre o patas, “porque esto también causa problemas de piel al perro por exceso de relamido y hongos”.— Valentina Boeta Madera

Mudas

El médico veterinario zootecnista Rauber Novelo Encalada indica que los perros suelen mudar de pelo dos veces al año: al inicio de la época de frío y al comenzar la de calor. El resto del tiempo la pérdida de pelo se considera normal si no deja zonas alopécicas o “huecos” en el animalito.

Alérgenos

Además del pelo, también la saliva del canino puede causar reacciones alérgicas.

Correcto y constante

“Para cuidar la piel del perrito hay muchos suplementos específicos. El secreto es el cepillado correcto y constante con un cepillo adecuado al largo del pelo del perrito”.

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