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Cosas de Mascotas: Elige la mejor correa para pasear al perro

La pechera limita la probabilidad de colapso traqueal

La raza, la talla y los antecedentes alérgicos del perro deben tomarse en cuenta al elegir la correa con que se le sacará a pasear.

En la actualidad se dispone de variadas opciones de diseño y material, que permiten adecuarlas a las características de la mascota.

Hay razas predispuestas al colapso traqueal en las que el uso de la correa simple, la que va unida a un collar, puede causar el cierre temporal de la tráquea cuando el propietario tira de ella, explica la médica veterinaria zootecnista especialista Gissel Sánchez Palomo, médica encargada de la Clínica Veterinaria Palomo.

Para evitar lesiones en el canino la experta recomienda utilizar una pechera (o arnés), que abraza el cuerpo del perro sin rodear el cuello y con la que el dueño ejerce el control en el lomo.

“Aprovechando que hay tiendas que permiten llevar a la mascota, pruébenle la correa, vean que sea de su talla, porque puede ‘quemar’ la piel a nivel de las axilas” en caso de que quede muy ajustada en esa zona.

Añade que también los perros de razas grandes pueden usar la pechera, para lo cual es necesario acostumbrarlos desde cachorros.

La veterinaria Sánchez Palomo destaca la utilidad de las correas simples, las más comunes de encontrar, como complementos de collares que proveen de identificación a los caninos. Pero reitera:

“Con el tiempo, jalarlo (con esta correa) puede lastimar la tráquea. La tráquea de los perritos es muy frágil y cada vez que los jaloneamos podemos lesionarlos”.

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Asimismo, existen las “correas de castigo”, cadenas metálicas de entrenamiento que se cierran al tirar de ellas y causan molestia en el canino para obligarlo a detener una conducta. “Su uso es controversional”, apunta. “Médicamente hablando no las recomiendo porque si la correa con collar les puede lastimar, obviamente éstas pueden causar mucha mayor lesión a la estructura de la tráquea o el esófago”.

“Se usan mucho en razas grandes, pero en pequeñas pueden ser devastadoras”, debido a que son éstas —por ejemplo chihuahua, pug, maltés y shitzu— las más predispuestas al colapso traqueal. “Cuando jalamos ocasionamos una asfixia. No recomiendo el uso de estas correas, a menos de que vaya el entrenador y éste cuide que no le vaya a pasar nada al perrito”.

Por lo general las pecheras están hechas de nylon o cuero. Del primer material hay que tener en cuenta que cuando se tira de él roza la piel con riesgo de lastimarla; del cuero, que algunos animales son sensibles a él. Si se prefiere un arnés de cuero se podría elegir uno que contara con fieltro protector en su interior.

Renovar la correa

A lo largo del crecimiento del canino hay que renovarle la correa para adecuarla a su talla hasta que alcance su tamaño definitivo. Cuando esto ocurra solo será necesario cambiarla en los casos en que se desgaste.

En presencia de una enfermedad de la piel, como sarna y hongos, lo mejor es deshacerse de la correa que ya se tenga y comprar una nueva para evitar la propagación de la infección.

“Las correas cortas se usan sobre todo en perros grandes para mantener su control. Las de un metro y medio son buenas porque dan libertad al perrito, pero hay que tomar en cuenta adónde lo vamos a llevar a pasear, porque si llega a atacarlo otro animalito no tendremos oportunidad de retirarlo al estar lejos”, advierte la veterinaria, que, sin embargo, subraya que la correa extendible “les da más libertad y disfrutan más el paseo”.

Contacto con la mascota

Sugiere que en casa el propietario no deje al alcance de la mascota la pechera o la correa simple, porque éstas perderían su condición de estímulo positivo como indicadores de paseo.

“Si se le permite que juegue con la pechera o la correa, sobre todo de cachorro, cuando salga a pasear va a estar mordiéndola”.— Valentina Boeta Madera

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