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Cosas de Mascotas: La nariz, los “ojos” del perro

Mediante el olfato interactúa con el resto del mundo

Con seguridad te has preguntado por qué los perros parecen tener fijación con el trasero de otros caninos. Y por qué hacen cosas repulsivas para los humanos como lamer la orina de un ejemplar de su misma especie.

Pues bien, ambas conductas tienen que ver con la manera en que funciona su poderoso sistema olfativo y cómo obtienen información de su entorno.

Para los caninos “oler es el mundo, con el olor interactúan con todo lo que les rodea”, señala el médico veterinario zootecnista José Domingo Preciado Morales, director de la clínica veterinaria ExpoCan.

“Más que por la vista, se basan en el olor. Se pueden dar cuenta que una persona llegó mucho antes de que siquiera toque el timbre de la casa porque sienten su aroma”, explica.

“El olfato de los perros, comparado con el de los humanos, tiene una capacidad muy grande”, destaca el médico veterinario, que recuerda que las personas cuentan con unos cinco millones de células receptoras de olores y los caninos, 300 millones.

De acuerdo con información proporcionada por el profesional, varios factores contribuyen a que los caninos sean animales macrosmáticos, es decir, tengan un órgano de tan alta sensibilidad. Uno es la estructura de su nariz, por la cual el aire inhalado toma una de dos rutas: los pulmones o la zona que decodifica los olores.

Otro es que los aromas permanecen más tiempo en su nariz. Ésa es la razón de que razas como los sabuesos sean muy aptas para rastrear olores, incluso a grandes distancias y días después de haberse originado.

Asimismo, el área del cerebro que analiza los olores es cuatro veces más grande en los perros que en los humanos. Y el sentido del olfato de los caninos dispone de un órgano auxiliar: el vomeronasal o de Jacobson, ubicado entre boca y nariz y donde se procesan las feromonas (sustancias químicas que segregan los seres vivos para atraer a otros de su especie) y otras moléculas de olor.

Ahí está la razón del lamido a ciertas superficies y sustancias: por medio de la lengua los animales llevan las moléculas hasta el órgano de Jacobson, donde descifran su procedencia.

Cuando lamen la orina de otro canino “saben cómo es el perro, su edad, si es macho o hembra, si está en celo, si está sano y su nivel de estrés”, precisa el veterinario Preciado Morales.

También, añade el profesional, determinan esas características al oler las glándulas perianales en el trasero de otros ejemplares, pues contienen la información de cada uno de ellos.

“¿Cómo sabemos si les va a gustar o no un alimento? Por el olor, no el sabor”, apunta. El aroma de los bocadillos con que se les premia en casa es para los perros más agradable que el de las croquetas. De ahí que cuando están expuestos a muchos olores de este tipo sea “un poco más complicado darles de comer; decimos que son melindrosos, pues están buscando lo que les agrada”.

El veterinario Preciado Morales afirma que por todas estas razones hay que permitir a las mascotas que se ubiquen en su ambiente con ayuda del olfato.

Además, se debe tener cuidado al exponer a los perros a aromas como el de perfumes y productos de limpieza, porque “si nosotros los sentimos fuertes ellos los sienten mucho más”.

Aunque con el envejecimiento podría haber una merma en la agudeza olfativa, la pérdida completa de este sentido solo se daría por lesión en los cornetes nasales, tumor o infección.— Valentina Boeta Madera

Servicio

La capacidad olfativa de los perros la ha aprovechado el ser humano para la detección de drogas, armas, enfermedades y personas desaparecidas y en zonas de desastre, y para alertar de la proximidad de una crisis a quienes presentan epilepsia.

Ellos no

Los perros menos aptos para estas funciones son los braquicéfalos, es decir, los chatos (boxer, pug), ya que sus cornetes nasales son reducidos.

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