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Cosas de mascotas: Los animales también tienen conductas morales

En varias especies se puede observar un código ético

Que los humanos y sus mascotas comparten algunos de los más nobles sentimientos es algo en lo que creen muchas personas sin necesidad de que se los diga un científico.

Pero expertos de la Universidad de Medicina Veterinaria de Viena sí quieren saber si hay fundamentos para asegurar la existencia de conductas morales en los animales. Ése es el objetivo del proyecto “Moralidad en animales: ¿Qué significa y por qué importa?”, que las doctoras Judith Benz-Schwarzburg y Susana Monsó, y la maestra Birte Wrage pusieron en marcha en 2018 en el Instituto de Investigación Messerli de la universidad austríaca.

Las filósofas se dedican a analizar los resultados de experimentos que otros científicos llevan al cabo sobre la moral en animales.

Contactada por el Diario, la doctora Monsó indica que entre esos estudios los hay sobre la aversión a la desigualdad, la cooperación, la reciprocidad (devolver un favor), el altruismo y la empatía. “La evidencia acumulada hasta ahora apunta a que estas capacidades existen en muchos mamíferos sociales (simios, monos, elefantes, perros, ratas, ratones…) e incluso en algunas aves, como los cuervos”, nos escribe.

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En el proyecto han abordado los estudios de comportamiento social de primates de Filippo Aureli, profesor de la Universidad Veracruzana, que han demostrado que esos animales comparten con los humanos muchos mecanismos de resolución de conflictos, como la reconciliación, el consuelo y la venganza.

De Argentina analizan los hallazgos del Grupo de Investigación del Comportamiento en Cánidos en el sentido de que los perros son capaces de distinguir a un humano generoso de uno egoísta, “pedir perdón” y reconciliarse después de hacer algo mal.

La investigadora española explica que para su trabajo parten “de una concepción pluralista de la moral, de acuerdo con la cual no habría una única forma de ser moral”.

“Nuestra investigación se centra sobre todo en una forma de moral en particular: las emociones morales, como pueden ser la empatía, la gratitud, el resentimiento, la culpa, los celos, la envidia, la compasión o el duelo”.

El objetivo final, precisa, es “ayudar a mejorar la relación humano-animal”.

“Gran parte del tratamiento inmoral a otros animales tiene su raíz en una visión del ser humano como superior a las demás especies, una visión que no se corresponde con lo que nos dice la ciencia”.

A la luz de experimentos con animales, ¿es la moral una conducta instintiva o requiere un razonamiento o aprendizaje?

La moral está muy ligada a las emociones y por lo tanto tiene sin duda un componente instintivo. Esto se ve muy claramente con la empatía. Cuando vemos en una película a alguien llorando, se nos tiende a contagiar esa emoción sin que nosotros lo decidamos. Si además nos ocurre en la vida real, y especialmente con alguien a quien queremos, no solo nos contagiamos sino que de forma automática nos llega el impulso de abrazar a esa persona. Esto también se ve en muchos otros mamíferos sociales. No obstante, la moral también tiene un componente de aprendizaje. Tanto los humanos como los animales, para crecer adecuadamente y desarrollar todas nuestras capacidades sociales, necesitamos estar en un entorno social adecuado donde podamos aprender a gestionar emociones y establecer vínculos con los demás.

Ya que diferentes especies demuestran tenerla, ¿qué función cumple la moral en el reino animal?

La moral tiene ante todo la función de regular la vida social. Al igual que nosotros, muchas otras especies viven en grupos sociales y esos grupos sociales necesitan un “código ético” que regule el comportamiento de sus miembros, desde cómo se reparte la comida hasta quién puede copular con quién. Las emociones morales funcionan a modo de código ético. Por usar de nuevo el ejemplo de la empatía, se piensa que esta emoción surgió como mecanismo para asegurar que las madres cuiden de sus crías y también para evitar que los conflictos entre adultos se tornen demasiado violentos.

¿Hay animales en los que se haya comprobado que no tienen comportamientos morales?

Comprobar la ausencia de una capacidad o de un comportamiento en un animal es muy difícil. En psicología comparada se suele decir que la ausencia de evidencia no es evidencia de ausencia. Esto quiere decir que el hecho de que no tengamos evidencia de una determinada capacidad en un animal no implica que tengamos evidencia de que ese animal no tiene esa capacidad, sino tan solo que hasta ahora no hemos sido capaces de idear un experimento que nos haya permitido obtener esa evidencia. También está el problema de que los resultados negativos tienden a publicarse mucho menos, por lo que claramente hay un sesgo hacia estudios que han recibido resultados positivos. No obstante, como dato curioso: no sabemos casi nada acerca de la psicología de los gatos, porque por regla general se niegan a colaborar con los científicos que han tratado de estudiarlos. En el laboratorio apenas se ha podido comprobar nada acerca de su moral. No obstante, todos los dueños de gato que conozco afirman sin lugar a dudas que su gato tiene su propio código ético.

¿Hay diferencias entre el comportamiento moral de los animales y el del ser humano?

Por supuesto. Nuestras capacidades lingüísticas y de razonamiento nos permiten un mayor grado de complejidad en nuestra toma de decisiones, así como predecir a mayor escala las consecuencias de nuestros actos y seguir reglas de comportamiento complejísimas. También tenemos un mayor entendimiento del bien y del mal, y podemos razonar acerca de ello e incluso cambiar de opinión como resultado. Por todo ello, nosotras diríamos, siguiendo al filósofo Mark Rowlands, que mientras los animales pueden ser sujetos morales (es decir, tienen comportamientos y capacidades morales), solo los humanos pueden ser agentes morales, son responsables de sus actos. No obstante, la diferencia es siempre de grado. En la medida en que los animales puedan ejercer control sobre su comportamiento y anticipar sus consecuencias tendrán también cierto grado de responsabilidad, aunque en mucha menor medida que nosotros. Los animales tendrían una moral parecida a la de los niños. Por muy mal que se porten nunca pensamos que deben ir a la cárcel. Esto se debe a que aún no han desarrollado sus capacidades morales al grado que atribuirles agencia moral y responsabilidad moral plena.

¿Qué consecuencias tendrían en la sociedad humana los hallazgos sobre la moral en animales?

Los hallazgos que se están acumulando tienen la capacidad de subvertir la imagen que tiene el ser humano de sí mismo. Durante toda nuestra historia los humanos nos hemos pensado como distintos y superiores al resto de las especies. No obstante, la ciencia no hace más que contradecir esta imagen. Todas las capacidades que hemos postulado como “únicas” del ser humano han sido encontradas, en distinto grado, en otras especies. Y aunque es cierto que nuestra moral es seguramente la más compleja de todo el reino animal, lo único que podemos derivar de esto es una gran responsabilidad para con el resto de especies del planeta. Afirmar que somos “superiores” debido a nuestras capacidades morales es solo cierto si tomamos como medida de superioridad precisamente la moral. Pero esto lo convierte en una afirmación arbitraria y poco interesante, equivalente a decir que los cetáceos o los murciélagos son superiores a nosotros si tomamos como medida la capacidad de ecolocalización.— Valentina Boeta Madera

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