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Cosas de Mascotas: “Prevén la diabetes en tu perro”

Cosas de Mascotas
Cosas de Mascotas: "Prevén la diabetes en tu perro"

La forma más común de diabetes, la tipo 2, está estrechamente vinculada a hábitos alimenticios que causan obesidad. Las malas decisiones humanas en materia de nutrición tienen también consecuencias en la vida de las mascotas, que corren el riesgo de presentar la misma enfermedad si la comida de baja calidad o en exceso que les administran sus propietarios les origina sobrepeso.

Combatir la diabetes en los caninos pasa por hacer comprender “que estar gordo no es sano, hay muchas enfermedades que se pueden desencadenar a raíz de la obesidad; pero la gente prefiere ver a un animal gordo que a uno delgado y que esté en su peso” correcto, advierte Víctor Daniel Aguilar Torres, médico veterinario zootecnista de Maxcot, Clínica y Estética Veterinaria.

“Se sigue pensando que hay que darles huesos y tortillas”, dice el profesional, que señala que otro reto para conservar la salud de los animales es la falta de cultura de prevención de sus dueños. “Queremos arreglar el problema cuando ya existe, nuestro trabajo ahora es más curativo que preventivo, cuando debería ser al revés”.

Al igual que en las personas, en los perros la diabetes aparece cuando hay una producción deficiente de insulina por el páncreas y aumentan los niveles de glucosa en sangre.

El veterinario Aguilar Torres explica que entre los síntomas de la enfermedad están que el canino bebe agua y orina en grandes cantidades y pierde peso abruptamente. “Muchas veces el propietario ni siquiera se da cuenta, porque como estamos en una zona muy caliente le es difícil determinar que el perro está tomando agua y orinando mucho, cree que es normal”.

Sin embargo, aclara, estos signos podrían no presentarse o deberse a otras enfermedades endocrinas. Por esa razón, para confirmar que se trata de diabetes es necesario realizar pruebas de orina y química sanguínea.

“El perro se queda hospitalizado y durante cierto tiempo se le administran ‘shots’ de insulina hasta descubrir la dosis exacta para él. A veces con una dosis mínima responde muy bien; en otras, es con una quinta dosificación que bajan los niveles”, apunta.

De vuelta en casa, el tratamiento del perro diabético será similar al del humano: aplicación de inyecciones de insulina —de uso veterinario— después de comer, adopción de una dieta alta en fibra y proteínas y baja en carbohidratos y grasas, y ejercicio. Cada tres meses deberá acudir a revisión.

“La diabetes no se cura pero sí se controla, como en los humanos”, subraya el veterinario Aguilar Torres. “Un perro que tiene muy buen control puede tener una buena calidad de vida”.

Pero, admite, “es muy raro el propietario que se compromete a darle al perro su ‘shot’ de insulina cada vez que come”.

“Mucha gente prefiere no atender la diabetes porque es un costo y un compromiso. Ya no se pueden ir de vacaciones a menos que dejen al perro muy bien encargado. Mucha gente opta por la eutanasia o esperar lo que el perro aguante. Hay muy poco compromiso y cultura”, lamenta.

Olvidarse de inyectarlo o equivocarse con la dosis podría originar una crisis diabética en el animalito. La falta de atención de la enfermedad les causaría glaucoma, cataratas e hipertensión. “Cuando perros y gatos empiezan a tener los mismos hábitos alimenticios que nosotros empiezan a adquirir nuestras enfermedades”, alerta el veterinario.

Para evitar llegar a ese punto, la principal medida a tomar es cuidar la dieta de la mascota, que “tiene que estar en su peso, comer bien y hacer ejercicio”.— (Por Valentina Boeta Madera).

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