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Cosas de mascotas: Sanos hasta los huesos

Una alimentación de calidad evita los males óseos

Una buena alimentación es decisiva para la salud ósea de los caninos, en especial los de talla grande, más proclives a presentar males en huesos.

“La alimentación correcta en los primeros meses de vida del perro es muy importante. Muchas enfermedades de los huesos tienen causas genéticas, pero la alimentación puede determinar su aparición”, subraya la médica veterinaria zootecnista Sofhía Elizabeth Rosel Aguiar, directora médica de Policlínica Veterinaria.

“Muchos perros tienen una predisposición genética, pero al ajustar su alimentación desde un principio se pueden evitar los síntomas”, afirma la profesional.

Antes, recuerda, se promovía el rápido desarrollo del perro, pero ahora se sabe que eso no es correcto porque es un factor de riesgo para la aparición de enfermedades. “Lo ideal es procurarles un crecimiento mantenido sin subidas bruscas de peso”.

Entre las medidas que el propietario puede adoptar para contribuir a la salud ósea de sus mascotas la veterinaria cita la adecuación de la ración de alimento desde que son cachorros a su peso y talla, la selección del mejor tipo de comida (el de calidad premium), el control de peso, condición corporal y niveles de calcio y proteínas, y la administración de condroprotectores (suplemento para prevenir males articulares) en perros de razas con predisposición genética, como los pastores alemanes.

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Displasia de cadera: Es una de las enfermedades de los huesos más comunes. La veterinaria Rosel Aguiar precisa que se trata de “una conformación anormal de las articulaciones de la cadera” y su origen es hereditario. La raza más predispuesta a tenerla es el pastor alemán y se detecta porque el animalito camina chueco.

“Se presenta durante el crecimiento de manera asociada al desequilibrio entre el desarrollo de la masa muscular y el crecimiento rápido del esqueleto”, apunta.

Con el tiempo, la enfermedad lleva a degeneración articular, inflamación y lesiones en el cartílago. El tratamiento puede ser farmacológico si el problema aún es leve, pero a medida que avanza “la displasia termina siempre en cirugía”.

Osteocondrosis: Es un defecto en el desarrollo del cartílago articular. Lo pueden causar un traumatismo (golpes, accidentes), crecimiento rápido, desequilibrio nutricional y falla en el aporte sanguíneo al cartílago.

Los huesos más comúnmente afectados son los del hombro y el codo. El síntoma más evidente es el cojeo. “Dependiendo de la gravedad se procede al tratamiento médico o quirúrgico”, apunta la veterinaria Rosel Aguiar.

Panosteitis: En ocasiones se le llama “dolores de crecimiento” o “cojera del cachorro”. La profesional indica que en estos casos el perro “llega a consulta porque de la nada empieza a cojear”, un síntoma que aparece entre los seis y catorce meses de edad.

El tratamiento consiste en aliviar las molestias con medicamento. “Se cura prácticamente solo, sin necesidad de llegar a cirugía”.

Displasia de codo: Enfermedad degenerativa articular, de origen hereditario. La veterinaria Rosel Aguiar señala que es el desarrollo anormal de la articulación debido a un trastorno de osificación. Causa cojera en la extremidad delantera y dolor en la flexión y extensión del codo.

“Se le puede dar tratamiento médico, pero lo ideal es el quirúrgico. Se recomienda corregir el problema con artroscopia”, precisa.

“Existen muchas más enfermedades óseas que pueden afectar a las mascotas”, aclara. Por eso “es muy importante darles una alimentación equilibrada desde que son cachorros para que crezcan de manera óptima”.— Valentina Boeta Madera

 Detalles

Los males óseos en perros son por lo general limitantes. Sin embargo, con la edad pueden llegar a ser incapacitantes.

Prevención

La médica veterinaria Sofhía Elizabeth Rosel Aguiar subraya que lo ideal es diagnosticar los males desde que el perro es cachorro, pues así “da tiempo de cambiar o reforzar el alimento, darle medicina…”.

Incidencia

Pueden presentarse en animales de cualquier talla, aunque los más predispuestos son los de razas grandes. El bulldog, por ejemplo, tiende a sufrir displasia de codo.

Más síntomas

Las enfermedades motivan una reducción de la actividad física, períodos prolongados de sueño o falta de ganas de comer.

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