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Cosas de Mascotas: Sobresalen por su agudeza visual

Cosas de Mascotas
Los médicos veterinarios Jorge Armando Leal Ortega y Rafael Marroquín Navarro

Los ojos del gato son aptos para la vida de cazador

Entre las partes más distintivas de los gatos están sus ojos, cuyas características anatómicas y fisiológicas hacen a estos animales aptos para desplazarse con soltura en ambientes de poca luz y para detectar objetos pequeños en movimiento.

La capacidad visual de los mininos no se ha salvado de ser tema de ideas falsas sobre esas mascotas, alrededor de las cuales ya hay buen número de otros mitos.

Una de esas afirmaciones dice que el gato puede ver en tinieblas, cuando la realidad es que “en una habitación en total oscuridad no va a ver, como tampoco un humano”, explica el médico veterinario zootecnista Jorge Armando Leal Ortega, propietario de la Clínica Veterinaria Arcos junto con el médico veterinario zootecnista Rafael Marroquín Navarro.

“Si en una habitación entra un halo de luz del tamaño de la cabeza de un alfiler el gato será capaz de moverse, pero no en total oscuridad”, subraya el profesional.

Según explican los veterinarios, los ojos de felinos superan a los de los humanos en número de fotorreceptores (células que convierten la luz en señales que llegan al cerebro), su pupila puede dilatarse ampliamente para captar la escasa iluminación del entorno y la retina tiene una capa de tejido llamada tapetum lucidum que funciona como espejo reflejante para intensificar la visión en penumbra (y que es responsable de que sus ojos brillen en la oscuridad).

Además, perciben muy bien los colores azul y amarillo, pero no el rojo y café, de ahí que su imagen del mundo tenga menos tonos. La periferia de su campo visual es más amplia que la del humano; distinguen a la perfección un objeto a seis metros pero no a 30, y son especialmente hábiles para detectar algo pequeño y que esté en movimiento.

Estas características físicas son resultado de la adaptación del animal a la vida de depredador, sobre todo nocturno, una cualidad que en la Antigüedad llevó a pensar que los mininos eran seres demoníacos.

“La domesticación no ha afectado la agudeza visual del gato, pero la mala alimentación sí”, señala el veterinario Marroquín Navarro. “Necesita comer comida de gato, no de perro. Con una alimentación equivocada el animal se hace obeso y así no puede perseguir”.

Es un carnívoro estricto, lo que “no significa que solamente coma carne”, aclara el experto, que recuerda que en la década de 1980 era común la enfermedad llamada “huesos de papel”, causada por una alimentación basada únicamente en carne.

“El término carnívoro significa que necesita mucha proteína de la carne. Con los alimentos comerciales esa enfermedad ya no existe”.

El veterinario Leal Ortega indica que los mininos pueden presentar diversos males en los ojos, desde úlcera corneal por pleitos con otro animal hasta cataratas y problemas en la membrana del tercer párpado. Asimismo, “muchas manifestaciones de enfermedad sistémica se ven en el ojo: si no está normal el origen estaría en otra parte; por ejemplo, el linfoma tiene manifestación ocular”.

No todas las afecciones son curables. “El accidente más común en gatos por su estructura social son los abscesos. Llegan con el ojo en tan mal estado por los pleitos que hay que quitarlo”, apunta.

Afectación

A diferencia de lo que ocurre con el perro, la pérdida de visión sí impacta en la calidad de vida de un gato, en especial en un entorno silvestre. “Muchas enfermedades modernas se dan por falta de enriquecimiento ambiental”, agrega el veterinario Leal Ortega. “Un gato no puede expresar miedo, tristeza, dolor porque en el mundo natural son signos de debilidad. El animal estresado no lo manifiesta y aparecen enfermedades relacionadas con estrés ambiental. Por eso debe tener un lugar para arañar, uno en alto para observar y juguetes”.

“Hay que llevar al gato a revisiones periódicas, necesita vacunarse y desparasitarse; no hay que esperar a que ya no se mueva”, advierte el veterinario Marroquín Navarro.

“La revisión debe ser un poquito más frecuente que en el perro. Si vemos que no se está acicalando, está bajando de peso, los ojos están diferentes… quiere decir que tiene tiempo enfermo”.

“Un gato silvestre no vive más de siete años, uno de casa vive hasta 20. La diferencia es brutal si se tiene un seguimiento sanitario”.

El veterinario Leal Ortega afirma que en Mérida va en aumento el número de propietarios que lleva a su mascota a revisión médica, pero “aun así es bajo”.

En Estados Unidos y Europa, precisa, acuden a consulta hasta el 70% de los felinos domésticos, en esta ciudad el promedio no supera el 20%. “Hay que hacer conciencia que son animales que se enferman, son diferentes al perro y hay gente con experiencia para atenderlos”, expresa.

Por su crecimiento demográfico la capital yucateca comienza a experimentar la dinámica social que en otras ciudades favoreció un incremento de gatos como mascotas. “Los espacios son más chicos, se vive en departamentos, se necesita una mascota que no sea tan dependiente de uno, que no haya que sacarla tantas veces a pasear”, recuerda Marroquín Navarro.

“Lo primero que tenemos que saber es que no es un perro chiquito, es una especie con características y necesidades propias”.— Valentina Boeta Madera

Popularidad

En Estados Unidos el gato ya es el animal más popular como mascota, por arriba del perro, indica el veterinario Jorge Armando Leal Ortega.

Salud

El profesional hace énfasis en la importancia de esterilizar a los mininos, pues muchas personas aún no tienen el hábito de llevarlos al veterinario, lo que representa un factor en la aparición de enfermedades mortales como el sida felino, la leucemia felina y la peritonitis.

Toxoplasmosis

“Hoy por hoy es más fácil que te contamines con toxoplasma comiendo una ensalada que fue regada con aguas negras” que por el contacto con un gato.

Atención

La Clínica Veterinaria Arcos cuenta con un área especial de resguardo de gatos que está equipada con afiladores, repisas altas y juguetes. En la clínica los felinos son atendidos en un espacio diferente de la consulta de los perros, con colores e iluminación adecuados a ellos.

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