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Cosas de mascotas: Vacúnalos contra el moquillo

La prevención es lo mejor frente a la dolencia canina

Aunque ahora se presentan menos casos de moquillo que antes, esta enfermedad viral no se ha erradicado debido a la falta de protección de los perros por medio de la vacunación y al desconocimiento de los propietarios de las mascotas sobre la gravedad del padecimiento.

“Lo mejor es prevenir y acudir con médicos veterinarios para asegurarse que la vacuna es de muy buena calidad, porque a veces lo barato sale caro”, advierte el médico veterinario zootecnista Javier Heriberto Canto Dorantes, director de la Clínica Veterinaria y Estética Canina Alemán.

Al moquillo, indica, se le conoce también como distémper y enfermedad de Carré. Es causado por un virus similar al del sarampión humano y, además de los perros, afecta a hurones, mapaches, marmotas y felinos grandes (no a gatos domésticos).

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Se transmite por contacto con los fluidos nasales y orales y la orina —sus partículas que viajan por el aire— de un animal infectado.

El veterinario Canto Dorantes señala que en nuestro medio el virus no vive mucho tiempo fuera del cuerpo del animal. Sin embargo, hay condiciones que hacen más probable su transmisión, como la falta de higiene y deambulación de perros sin hogar cerca de nuestra casa.

“Los perros sin hogar, que no reciben vacunas ni se les sigue un control, son muy susceptibles de enfermarse y serían una fuente de contagio al pasar cerca de nuestra casa, dejar sus secreciones y nosotros meterlas o hacerlo el aire”, explica.

Síntomas

Los primeros signos de moquillo aparecen de siete a 14 días después del contagio, precisa el veterinario. El síntoma inicial es fiebre, que, por inespecífica, se puede tomar como manifestación de cualquier otro malestar. Luego aparecen secreciones nasales y oculares, tos, dificultad para respirar y congestión pulmonar.

“Si la enfermedad no se detecta a tiempo y no interviene un médico veterinario puede progresar a infección digestiva”, añade. “En esta etapa se puede confundir con parvovirus o parasitosis, porque causa vómito y diarrea. También afecta a la piel, causando engrosamiento de los cojinetes plantares (hiperqueratosis) y la nariz”.

Sin atención “avanza hasta afectar el sistema nervioso: causa espasmos musculares (mioclonos) que pueden derivar en problemas para controlar los músculos respiratorios, afectar el cerebro y causar más adelante convulsiones irreversibles”.

“Es mortal en la mayoría de los casos. Si el perro logra sobrevivir puede quedar con secuelas nerviosas graves”.

El veterinario Canto Dorantes afirma que como tratamiento se pueden aplicar sustancias a base de interferón o concentrados de glóbulos que estimulan al sistema inmune a combatir el virus o aplicar suero hiperinmune. “Esto se tiene que hacer antes de que empiecen los signos nerviosos. Una vez que se manifiestan, las posibilidades de recuperación son muy pocas, el tratamiento sería simplemente paliativo y, a decisión del dueño, se esperaría una resolución con secuelas o se consideraría la eutanasia”, dice.

Prevención

Es por esa razón que el médico veterinario hace énfasis en que “lo ideal es la prevención, más que intentar una cura”.

La vacuna contra el distémper “es bastante efectiva si se aplica adecuadamente”. Los cachorros, uno de los segmentos más vulnerables al contagio del moquillo, requieren recibir las dosis de la semanas 6 a 16 de nacidos.

“La vacuna no protege de por vida, debe llevar refuerzos para mantener su protección. Se recomienda un refuerzo anual” en caninos adultos, apunta el profesional. “Es importante que la mamá de los cachorros tenga un buen cuadro de vacunación y que los perritos estén en un lugar limpio, bien desinfectado y no tengan contacto con el exterior o personas ajenas a la casa que podrían llevar la enfermedad a través de la ropa”.

“Sobre todo en época de calor se manifiestan más casos de la enfermedad”, advierte. “Afortunadamente, con la vacunación hemos visto una disminución de la prevalencia, pero sigue habiendo casos”.— Valentina Boeta Madera

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