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Cosas de mascotas: Vacúnalos contra la rabia

La médica veterinaria Alicia Baquedano Bustillos

La dosis es muy segura y se debe aplicar cada año

Hasta este sábado 30 se realizará en México la Semana Nacional de Vacunación Antirrábica, uno de los esfuerzos institucionales que se hacen en el país para combatir la transmisión del virus que causa una enfermedad para la que, tanto en humanos como en animales, no hay tratamiento específico, y suele ser letal.

La vacunación masiva de perros y gatos, tanto en módulos de aplicación y consultorios veterinarios como a través del servicio de vacunadores a domicilio, es la razón de que en la actualidad no haya el número de casos de rabia urbana que antaño, destaca Alicia Baquedano Bustillos, médica veterinaria de la clínica VetPro.

De hecho, recuerda la profesional, el último caso confirmado en el Estado data de 2017, cuando en Hoctún se reportó la presencia de un perrito que resultó infectado al jugar con un tejón.

La médica veterinaria, maestra en Salud Animal y especialista en Fauna Exótica, explica que la rabia es una enfermedad viral, zoonótica (que puede afectar a humanos y animales) y que produce encefalomielitis (inflamación del cerebro y la médula espinal), por lo común mortal.

El virus se transmite por mordedura de un animal infectado. Al entrar en contacto con el organismo se multiplica en el tejido nervioso adyacente al área de la lesión y continúa infectando los nervios periféricos mientras asciende al cerebro.

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“Por eso casi todos los signos clínicos son de origen nervioso: los perros se comportan de manera muy agresiva sin explicación, tienen temblores y convulsiones, babean mucho y le tienen miedo a la luz”, indica.

Antes a la rabia se le llamaba también hidrofobia por el supuesto temor del animal contagiado al agua. “No tiene miedo de tomar agua, sino que la mandíbula se le paraliza y no puede tomarla”, aclara.

“Los perros pueden transmitir el virus presente en su saliva aunque no tengan todos los signos”, añade. “El diagnóstico definitivo es post mortem: el animal necesita fallecer de manera natural para que le tomemos una muestra del cerebro y le hagamos una prueba de inmunofluorescencia directa”, que confirma o descarta la presencia del virus.

Cuando una persona es contagiada muestra síntomas similares a la mascota: falta de coordinación, temblores, convulsiones, una pupila más grande que la otra (anisocoria) e incapacidad para tragar, entre otros.

Las señales aparecen de dos semanas a dos meses después de la mordedura, dependiendo de la parte del cuerpo en que esté la lesión. “Si es cerca de la cara, se van a presentar más rápido los síntomas”, precisa la médica veterinaria.

Como primera medida para prevenir los contagios está la vacunación de la mascota a partir del primer mes de edad y cada año. Después, evitar que entre en contacto con animales silvestres, como tejones, coyotes, murciélagos y zorrillos (mofetas, no las zarigüeyas). Asimismo, hay que impedir que los niños —el 95% de las personas que mueren por rabia en el mundo— se acerquen a perros o gatos que no conocen y a animales silvestres.

“Las reacciones adversas (de la vacuna) son muy raras y solo se presentan en una de cada 150 mil aplicaciones. La vacuna está hecha de manera muy segura”, agrega la veterinaria Baquedano.

Recuerda que en Yucatán los animales sospechosos de tener rabia se reportan al Centro de Control Canino y Felino (Cemca) o al programa de zoonosis de los Servicios de Salud estatales. En estas instituciones se aísla al ejemplar y se le mantiene en observación durante 10 días. Si en ese tiempo el animal manifiesta síntomas, se espera que muera en forma natural para tomar una muestra de su encéfalo y confirmar el diagnóstico.

Si se descarta la rabia, “se considera que fue un caso sospechoso pero no positivo, y se le devuelve a la familia o a su entorno”.— Valentina Boeta Madera

Virus de la rabia

Pertenece al género Lyssavirus y la familia Rhabdoviridae.

Protección

La médica veterinaria Alicia Baquedano Bustillos indica que hay una vacuna contra la rabia de aplicación en humanos, que no forma parte del cuadro básico. Veterinarios y empleados de laboratorios de patología que trabajen con cerebros son las únicas personas obligadas a recibir la dosis anualmente.

Desenlace

No hay tratamiento específico para la rabia en humanos. En algunos casos se ha logrado combatir el virus, “pero usualmente cuando la persona lo adquiere fallece”.

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