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Danza moderna y urbana cautivan en “Despertares”

Se enriquece en lenguajes

Al programa “Despertares” convocado por Isaac Hernández se le asocia mayormente con el ballet. Y sí, el repertorio clásico ha sido una presencia constante en las galas desde su primera edición en 2012 hasta la que su organizador anunció que sería la última y que tuvo lugar anteanoche en Guadalajara.

Sin embargo, en este tiempo otros géneros ganaron terreno en las funciones hasta el punto de que en la velada de 2019 fueron las coreografías modernas y de danza urbana las que lograron la conexión más emocional con el público y retrataron mejor las cualidades artísticas de sus ejecutantes.

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A la conclusión de “La muerte del cisne” de Lil Buck siguió un desbordamiento de aplausos, con los que se reconoció la osadía y el talento del bailarín para replantear con el lenguaje del street dance esa pieza de “El carnaval de los animales”.

Sobre la música de Camille Saint-Saëns, Lil Buck construyó un cisne de pies ágiles y rápidos cambios de dirección y torso en continua contracción, al que también incorporó el ondear de brazos con el que tradicionalmente se representa al ave y balances en punta de tenis.

Tamara Rojo, quien en la primera parte del programa interpretó con Isaac Hernández el pas de deux del Cisne Negro de “El lago de los cisnes”, se llevó una ovación con el dueto extraído de “Broken Wings” en el que ella encarnó a Frida Kahlo y Yuri Possokhov, a Diego Rivera.

El eclecticismo de la coreografía de Annabelle López Ochoa sumó la solvencia dramática de Tamara y Yuri y la interpretación en vivo de la canción “La llorona” por Geo Meneses para transmitir la electricidad de la etapa más feliz de la vida en pareja de los pintores.

El efecto que en los asistentes produjo el fragmento de “Hurry Up, We Are Dreaming” con Esteban Hernández y Kamryn Baldwin fue verbalizado con interjecciones de asombro y ternura.

La pieza, de Justin Peck, es la instantánea de unos enamorados en clave neoclásica que ocasionalmente trasciende este género, como cuando Kamryn corona sus extensiones con el pie flexionado y no en punta.

“A Quiet Evening of Dance”, de William Forsythe, reunió a Parvaneh Scharafali y Rauf Yasit, exponentes en lo individual de un particular lenguaje dancístico —el de él, profuso en contorsiones— y que al bailar juntos cada quien incorpora movimientos del otro.

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En su primera presentación en México, Alina Cojocaru compartió escenario con Isaac Hernández en “No Man’s Land” de Liam Scarlett. Obra intimista, de tono grave, exigió al dúo poner sus aptitudes físicas al servicio de una interpretación emocional. Se trató de la segunda intervención de Alina, quien previamente en la gala bailó “La Bella Durmiente” con Francesco Gabriele Frola.

En ambas ocasiones la rumana dio argumentos a quienes la consideran la mejor bailarina del mundo, pues ni bajar la punta en medio de una serie de giros restó lustre al desempeño de una artista de empeines prodigiosos y movimientos tan delicados como contundentes.

Isaac había anticipado días antes al Diario que la gala de este año sería especial porque reuniría a las tres bailarinas que han marcado a su generación: Tamara, Alina y Natalia Osipova.

Esta última tuvo oportunidad de demostrar lo dicho en dos piezas modernas, que, aunque carentes de atractivo, fueron vehículos para que la rusa exhibiera sus recursos técnicos y dramáticos: “Left Behind”, al lado de Jason Kittelberger, creador de la coreografía, y “Ave María” de Yuka Oishi.

Del repertorio clásico se vieron también en la velada “Tarantella” con Esteban Hernández y Francesa Hayward; “Talismán”, que unió la delicadeza de Anastasia Limenko y el ardor de Brooklyn Mac, y “Llamas de París” con Nikisha Fogo y Joseph Caley, quienes afrontaron dificultades de equilibrio y parneo en la coda.

El programa se complementó con las piezas “ISMS” con Lil Buck y Jon Boogz, “No Limits” también con Jon, “Cenicienta” (de Christopher Wheeldon) con Emma Hawes y Aitor Arrieta, “Five Variations on a Theme” con Joaquín de Luz, y “Playlist (Track 1, 2)” con artistas del Ballet Nacional de Inglaterra. Estos últimos, al igual que el grupo Lightbalance, finalista de “America’s Got Talent”, repitieron su actuación de la gala “Despertares” de 2018.

La velada finalizó como ya es costumbre con los hermanos Hernández en “My Way” de Stephan Toss.— Valentina Boeta Madera

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