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Danzatlán será virtual

Elisa Carrillo es la primera mexicana en la historia del Ballet de México que logra obtener el título de Primera Bailarina de una de las compañías de ballet más importantes a nivel mundial

Elisa Carrillo está ansiosa de volver al escenario real

CIUDAD DE MÉXICO (EFE).— “En la danza necesitamos contacto, tocarnos y sentirnos el uno al otro”, dijo ayer la prestigiosa bailarina mexicana Elisa Carrillo, quien aseguró que si bien este arte sufre también la pandemia se puede reivindicar gracias a proyectos como el festival virtual Danzatlán.

“Las expresiones artísticas de este estilo vamos a sufrir mucho porque vamos a tardar en volver a estar en un salón cuarenta bailarines respirando al mismo tiempo, sudando y teniendo contacto físico”, explicó la bailarina en entrevista con Efe.

La afamada mexicana, poseedora del prestigioso premio Benois de la Danse en la categoría de Mejor bailarina, presenta Danzatlán. Festival internacional de la danza en un clic.

Un evento que tendrá lugar del viernes 22 al 29 de mayo y al que el público podrá acceder desde casa y gratis a estrenos, innovadores montajes y actividades académicas e infantiles que son muestra de las diversas expresiones de la danza que se transmitirán en el canal de YouTube de la Secretaría de Cultura y Deporte del Estado de México, y en páginas oficiales del evento.

A pesar de que Elisa se siente muy emocionada por el evento, que supone un reto en esta edición por ser en línea, la bailarina enfatizó en la necesidad que tienen los que se dedican a esta profesión de encontrarse presencialmente con sus compañeros para poder desarrollar su trabajo en plenitud.

Durante el tiempo de cuarentena debido a la pandemia, la mexicana mencionó que muchos bailarines y personas implicadas en la danza están llevando al cabo ideas muy creativas a través de las herramientas virtuales y otros están acumulando creaciones para hacerlas tan pronto sea posible.

Con esto recordó la importancia de esta disciplina artística que, destacó, está “sufriendo mucho” en las circunstancias actuales.

“En toda la historia de la humanidad la cultura, la danza y todas las artes en general han ayudado a la humanidad a salir adelante. Espero que con esta situación recordarnos que los humanos necesitamos de la música, del movimiento, de la belleza, de poder escuchar un concierto o de poder admirar un cuadro”, comentó Elisa.

Además, reflexionó sobre lo enriquecedor que será volver a un teatro o cualquier espacio relacionado con el arte y resaltó que “son las cosas que uno va a disfrutar al máximo” y va a ser más placentero que nunca antes acudir a un teatro y ver un espectáculo en vivo.

A pesar de las dificultades, reconoció que la parte positiva de esta cuarentena es que muchas personas se están dando el tiempo que antes no tenían para acercarse al arte y mantenerse en sus casa a salvo a la vez que disfrutan de la danza o de otras disciplinas.

A título personal, la bailarina clásica más ilustre de la escena mexicana actual reconoció que solo de pensar en el momento en el que pueda volver a pisar un escenario siente una emoción desbordante.

“Ese día va a ser muy especial para todo bailarín pero también para el espectador, por la emoción de poder estar sentado, sentir la música, que se abra el telón y se transporten a este mundo tan mágico. Creo que va a ser tan especial que puede hacer que mucha gente valore lo que tenemos, quiénes somos, de dónde venimos, y aprendamos a cuidarnos”, expresó Elisa.

De acuerdo a esto, la bailarina recordó que a pesar de la cuarentena hay muchas actividades rutinarias como comprar ropa o alimentos que se pueden hacer a través de internet, pero asistir a un espectáculo de danza no es una de ellas, por lo que piensa que el público lo valorará cuando pueda regresar a las butacas.

“Puede que después de esta crisis pensemos y recapacitemos sobre todo”, reflexionó.

Mientras tanto, Elisa se encuentra ultimando detalles para esta edición del Danzatlán, un festival que tiene lugar a partir de la Fundación Elisa Carrillo Cabrera desde 2018 con el apoyo del gobierno del Estado de México.

El festival incluye desde clases para personas con discapacidad y lecciones para niños hasta puestas en escena de prestigiosas compañías de ballet.

“Inmediatamente todo el mundo nos quiso apoyar, tanto bailarines como compañías, aunque nosotros tuvimos que ver todo el tema de la edición, la organización, etcétera. Todo el mundo está siendo muy solidario”, remarcó Elisa.

La bailarina se encuentra en Alemania junto a su marido y su hijo y, aunque en este país las medidas no han sido tan restrictivas como en otros de la Unión Europea, le ha resultado “muy doloroso” no poder ensayar con sus compañeros y ser consciente de la cancelación de todos sus eventos más cercanos en el tiempo.

Actualmente, sus compañeros y ella pueden acudir al teatro de seis en seis para retomar poco a poco una relativa normalidad, pero recordó que es muy difícil encontrar motivación y ensayar sin saber cuándo va a ser la próxima puesta en escena.

A pesar de ello y de echar en falta a su familia que se encuentra en México, Carrillo confesó sentir una emoción “rara” ante esta edición del Danzatlán que le ha hecho crecer a pesar de las diferencias con las anteriores y, espera, con las próximas.

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