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''Delta'' alerta del cambio climático

Foto: Megamedia

No es común que un ciclón gane tan rápido velocidad

WASHINGTON (AP).— El huracán “Delta”, que después de cruzar la Península de Yucatán volvió a ganar fuerza en dirección a la costa estadounidense —a la que azotó la noche del viernes—, es el último y más grave en reciente cadena de ciclones en el Atlántico cuya rápida progresión se atribuye al calentamiento global.

Antes de que azotara la Península y perdiera fuerza momentáneamente, “Delta” fijó un récord por pasar en solo 36 horas de depresión tropical con vientos de 56 kilómetros por hora a huracán de categoría 4 con vientos de 225 kilómetros por hora, superando una marca impuesta en el año 2000, según Sam Lillo, experto en datos climáticos de la Universidad de Colorado.

“Hemos visto mucho de esto en los últimos años”, dice Jim Kossin, climatólogo de la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos. “Es más probable que una tormenta se intensifique rápidamente en estos tiempos que en la década de 1980... Mucho de esto tiene que ver con el cambio climático causado por el hombre”.

En las últimas dos décadas a los meteorólogos les han preocupado las tormentas que pasan de nada a gigantescas, como “Delta”. Los investigadores establecieron una medida oficial para esta intensificación rápida y peligrosa: una tormenta cuyos vientos incrementen en 24 horas su velocidad en 56 kilómetros por hora.

“Delta” fue la sexta tormenta de este año y la segunda en una semana en alcanzar ese umbral.

Los huracanes “Hannah”, “Laura”, “Sally” y “Teddy”, así como la tormenta tropical “Gamma” aumentaron su fuerza en ese grado y plazo. “Laura”, cuya fuerza creció 105 kilómetros por hora el día anterior a tocar tierra, empató la marca de la mayor intensificación en el Golfo de México, revela el meteorólogo y excazador de huracanes Jeff Masters.

La cadena de huracanes asesinos en 2017 se caracterizó por su rápida intensificación, en especial “Harvey”, recuerda Kossin.

Esto no solo está ocurriendo con más frecuencia, sino también está siendo más peligroso, advierte Kerry Emanuel, científico de huracanes del Instituto Tecnológico de Massachusetts. Los daños no solo aumentan con la velocidad del viento, sino de manera exponencial.

“Si te vas a dormir mientras una tormenta tropical ronda el Golfo de México y te despiertas a la mañana siguiente con una tormenta de categoría 4 que está por tocar tierra no hay tiempo para evacuar”, explica.

“Es una tendencia muy preocupante”, añade.

Desde 1982, la proporción de tormentas de veloz intensificación en el Atlántico casi se ha duplicado, según un estudio de Kossin y un equipo de la Universidad de Princeton. Este año es particularmente grave y “Delta” es un buen ejemplo, apunta Gabriel Vecchi, climatólogo coautor del trabajo.

La investigación también encontró que la tendencia a la rápida intensificación no puede explicarse por las fuerzas naturales. El cambio climático debido a la quema de carbón, petróleo y gas natural es evidentemente un factor importante.

Esto se debe a dos factores cruciales para que las tormentas se fortalezcan o debiliten: agua caliente y el tipo y dirección de los vientos a gran altitud que tienen el potencial de “decapitar” huracanes o permitirles que se vuelvan más poderosos.

Temperatura

El viento es importante, pero en las décadas analizadas por los expertos la temperatura del agua fue un factor mucho más importante.

“Hemos hecho que en el océano haya mucho más calor”, apunta Kossin.

El veloz fortalecimiento de un huracán “es lo que obtienes cuando produces tanto combustible para los huracanes: van a engrosarse, se volverán más intensos y lo harán rápidamente”.

Huracanes Fenómeno

Científicos advierten que el calentamiento global está detrás del impacto de “Delta”.

Aguas calientes

“Delta” adquirió fuerza sobre aguas con temperatura de 31 grados Celsius, considerablemente más cálidas de lo habitual. Cuando “Delta” se fortaleció en la noche del lunes 5 al martes 6 pasados, el agua lo suficientemente cálida para servir de combustible para la tormenta se extendía a 75 metros de profundidad.

Variación

Después de azotar la Península de Yucatán, la velocidad de los vientos de “Delta” bajó a 137 kilómetros por hora, pero 24 horas después estaba de nuevo en los 185.

Fuente: AP

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