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Pablo Escobar: A 25 años de su muerte, su fantasma aún persigue a su familia

Victoria Henao narra su vida junto a Escobar

En 2015, Juan Pablo Escobar —hoy legalmente Sebastián Marroquín— visitó el Diario de Yucatán para hablar de su libro “Pablo Escobar: Mi padre” (Planeta, 2014).

En aquella ocasión visitó la entidad como parte de su proyecto de charlas en las que, según dijo, busca desmitificar la idea romántica que gira alrededor del narcotráfico y que se ha nutrido en parte por narcoseries; muchas de ellas con su padre como protagonista.

Más tarde, y a través de la misma editora, Juan Pablo lanzaría “Pablo Escobar: In Fraganti” (2016) y “Pablo Escobar: Lo que mi padre nunca me contó”; que resumen sus años de investigación detrás del personaje o “el monstruo”, como aún se le recuerda en Colombia a uno de los capos más peligrosos de América Latina.

Si bien Juan Pablo fue el primero en explorar la otra cara del narcotraficante, desde la intimidad de su hogar y su familia, ahora es la viuda de Escobar; Victoria Eugenia Henao, quien decide contar su versión de la historia en “Pablo Escobar: Mi vida y mi cárcel” (Planeta, 2018).

Se trata de un relato que, siguiendo la primicia de Juan Pablo, llega para desmitificar otro de los roles que las narcoseries han intentado representar: el suyo.

Sólo una adolescente

A través de su escrito, Victoria Eugenia se aleja de esa mujer empoderada que la “Tata” de las series sobre narcotráfico han intentando “vender” en actrices como Paulina Gatián (“Diablo Guardián”) o Eileen Moreno (“El Chivo”).

Al mismo tiempo, revela uno de los problemas sociales que aún aquejan a Colombia, el de la sexualización de las adolescentes desde una edad tan temprana.

Victoria Eugenia confiesa, y en parte se justifica, al narrar que solo tenía 12 años cuando conoció a Pablo Escobar (de entonces 23 años); tres años más tarde se casaría con él.

Su justificación: era una niña ingenua que se enamoró de la “madurez” de un hombre que le prometía que nunca le iba faltar nada, sin que en ese momento —según su historia— supiera que Escobar iniciaba sus pasos en el tráfico de estupefacientes.

Además, su historia como esposa de Escobar se aleja por completo del idilio “perfecto”. Victoria confiesa que fue una esposa “abnegada” que sabía de las infidelidades de su marido y lejos de confrontarlo buscaba refugio en una confidente que le pedía “ser paciente” con él.

Para Victoria, su matrimonio fue una cárcel de la que tuvo que “sobrevivir” pensando en sus dos hijos; Juan Pablo y Manuela.

Su relato también deja ver que el arte y el diseño de interiores fue su escape y, al mismo tiempo, un espacio para “hacerse de la vista gorda” sobre la clandestinidad de su marido.

Muerte y libertad

“Pablo Escobar: Mi vida y mi cárcel” hace un nuevo recorrido por una historia conocida, y aunque en ocasiones intenta mostrar al Pablo Escobar hombre y esposo, lo cierto es que Victoria no tuvo una vida marital y su relato parece un extenso tratado para justificar su “ignorancia” o el por qué nunca intervino en las decisiones del capo; quien durante la década de los 80 utilizó el terrorismo para someter al gobierno colombiano.

Más que una historia sobre Escobar, este relato es una historia de supervivencia que adquiere un verdadero climax en el momento en que su autora relata las peripecias y su crecimiento personal. Su valor recae en la historia de una madre que; tras encontrarse sola (y sin familia política que la protegiera) hizo lo que tenía que hacer para sacar adelante a sus dos hijos.

Pese a ser una historia narrada en muchas ocasiones, tanto por gente cercana como su propia familia, “Mi vida y mi cárcel” no deja de tener un valor histórico al presentar fotos inéditas de la vida de toda la familia Escobar Henao.

Victoria Henao reconoce que como esposa, y luego viuda de Escobar, tanto ella como sus hijos siempre fueron rehenes de los enemigos del capo y del propio gobierno colombiano.

Su historia pone en primer plano una de las preguntas que tanto jueces como sociedad se plantean en los casos de narcotráfico: ¿qué culpabilidad tiene la familia de Escobar en su actuar?

El fantasma de Escobar

Tal vez para Victoria Henao su adolescencia y juventud fueron “robadas” por Pablo Escobar, pero su historia está lejos de tener un final o de alejarse por completo del “fantasma” del famoso narcotraficante sudamericano.

El prejuicio, según su historia, siempre ha sido una constante cuando las personas se enteran de su identidad, la cual habían ocultado desde 1994 antes de que Juan Pablo decidiera lanzar su primer libro.

Hoy, en el marco del vigésimo quinto aniversario de la muerte de Pablo Escobar (diciembre de 1993), Victoria y su hijo enfrentan un nuevo proceso judicial, en el que se les acusa de lavar dinero para el narcotráfico. “Mi vida y mi cárcel” es también su propia declaración de inocencia para el mundo, a quien pide perdón por un pecado: Amar al hombre equivocado.— C. Noemí Domínguez Montañez

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