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Día del Padre: Cuando la paternidad llega “prestada”

Dos yucatecos comparten su experiencia

En México, donde 3 de cada diez mujeres son madres solteras, y las demandas de manutención dejan sin muchos ánimos de celebrar el Día del Padre, existen hombres que sueñan y viven una paternidad “prestada”.

Son hombres que al conocer a su pareja deciden entrar no solo a la vida de una mujer, sino también a la de su pequeña familia: el hijo o hija de otro hombre.

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Y aunque pareciera que muy pocos están dispuestos a vivir este tipo de paternidad, lo cierto es que esta relación se da de forma natural; al menos ese fue el caso para Miguel Leal Aldaz y Pedro Montañez Aguilar.

Un momento especial

Miguel Leal Aldaz con el pequeño Mateo. Fotos de cortesía

Miguel recuerda que cuando conoció a su pareja —hace tres años—, el pequeño Mateo apenas tenía uno. Para el profesor, el día que conoció al niño fue “emocionante”.

La acompañé a hacer unas diligencias y él se quedó dormido en mis brazos”, cuenta Leal Aldaz.

Dice que desde entonces, tomó la decisión de ser un ejemplo para Mateo, a quien ayuda en sus tareas y le enseña a jugar béisbol.

Para ser una mejor persona

Para Miguel la relación con el pequeño se dio de forma natural y, aunque en ocasiones lo reprende porque hace alguna travesura, tiene claro que su deseo es educar con amor.

Él me anima a salir adelante. Me motiva el esfuerzo que realizamos a diario su mamá y yo es por él y para él. Y al mismo tiempo me reta a ser una mejor persona, porque sé que a sus cuatro años imita muchas cosas, de ambos. Así que sé que necesito ser un buen ejemplo”.

A sus 30 años, Miguel está seguro de que en el futuro tendrá a sus propios retoños junto a la mamá de Mateo; pero niega que eso cambie en algún sentido lo que siente por el niño.

“Al contrario, cuando él pide tener un hermanito siempre le decimos que él va a ser el que lo cuide, y el que le enseñe todo lo que ha aprendido de nosotros. Siempre se emociona de saber que algún día tendrá alguien con quien jugar y a quien amar, tal y como nosotros lo hacemos con él”.

Hasta los nietos

La familia de Pedro Montañez Aguilar (el último de la esquina superior derecha) en la pasada Nochebuena; en la imagen a parecen sus cuatro hijas, sus dos nietas y un nieto, una bisnieta y sus cuatro hijos con sus respectivas parejas. Fotos de Cortesía

Por su parte, Pedro hoy es “padre” de cuatro hijas, con sus respectivos retoños.  Su historia es particular, pues cuando conoció a su pareja —con quien ya lleva 25 años de matrimonio— decidió hacerse cargo de su pequeña, Fanny.

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Para él, la frase que reza “no es padre quien engendra, sino quien cría” marcó su vida familiar, pues desde su noviazgo sintió un cariño especial por la niña, a quien tomó como propia y le dio aquello que es “deber” de un padre: alimento, techo y educación.

Siempre procuró que no le faltara nada a la pequeña, quien años después se convertiría en la hermana mayor de otra niña. La llegada de Jessica, cuenta, no cambió en nada sus sentimientos y responsabilidades hacia Fanny.

Pedro (a la derecha) junto a su hija Fanny, el día de su boda. Fotos de Cortesía

“No cambió en nada, les di exactamente lo mismo a las dos”, asegura.

Y la familia creció…

Tiempo después entraría a su vida las hijas mayores de su mujer, Karla y Letty, a quienes ya adultas (una de ellas con dos hijos) les ha brindado apoyo cuando lo han necesitado. El amor que siente por su mujer hace que no limite su cariño, sino que lo extienda hacia sus hijas.

Los dos pequeños lo “adoptaron” como abuelo y tiempo después Fanny le volvería a dar una nueva alegría con otra nieta, a quien cuida con especial cariño, aunque no deja de ser un papá y abuelo estricto.

Pedro Montañez (al centro, en el fondo) en la graduación de su nieto. Fotos de cortesía

Hoy, Pedro disfruta de sus nietos y hasta bisnietas. Su familia ha crecido y los maridos de Karla y Letty le llaman “suegro”. Son una familia unida, que saben que se tienen el uno al otro para apoyarse.

Lo que para él nació como un “deber de hombre” le fue “recompensado” con una familia numerosa en la cual él también se apoya.

Tanto Miguel como Pedro celebrarán un año más el Día del Padre con la dicha que les da compartir en familia. No esperan regalos, pues realmente el poder compartir con las personas que aman ya es suficiente.— (Por Cecilia Noemí Domínguez Montañez)

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