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Dichosa la que sí ha creído

Editorial

Reflexiones

Beatriz Ávila Gómez(*)

Nació de noche, en un pesebre, pobre, débil y frágil, asumiendo nuestra naturaleza humana.

Su decoración es el amor, su amor, el consolar, porque todos somos y debemos ser, comportarnos como hermanos y con alegría y gratitud caminar, movernos en los senderos de la justicia y la paz; la libertad y la responsabilidad. Cobijados con el manto y la ternura de nuestra buena madre la Virgen María y la fortaleza y sensatez de San José.

Nació para mí, para ti, para cada uno de nosotros, somos hijos bendecidos, amados, salvados, ¿por qué lo merecemos? No, es a través de la gratuidad del don de la gracia, ese don que no es algo, sino alguien que nos ama, alienta, guía.

Nace en Belén que significa casa de pan, el pan que da vida y vida eterna, creo que hay cuatro caminos para alcanzarla: rezar, servir, amar y perdonar agradeciendo en cada momento de nuestra vida el haber sido creados por amor y para amar.

Sagrada Familia, por favor ayúdanos bendiciendo, protegiendo, abrazando al matrimonio, familia; a los bebés concebidos, la integridad, inocencia, niñez de las niñas y niños; a la juventud, al adulto mayor, a los ancianos, y también el saber dar y ayudar.

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