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Disfrutan la playa otra vez en la costa mediterránea francesa

Una mujer en una playa gala

Visitantes deben permanecer en un lugar delimitado

PARÍS (EFE).— La Grande Motte, una de las principales estaciones balnearias de la costa mediterránea francesa, experimenta desde ayer una playa donde, a diferencia de la prohibición general en el resto del país, ya es posible tomar el Sol, pero dentro de un espacio balizado y con reserva previa.

La Oficina de Turismo de este municipio ubicado en las proximidades de Montpellier acotó una superficie de 2,000 metros cuadrados para poner a prueba lo que llama “la playa compartida”, donde está permitido extender la toalla pero con “un máximo de protecciones sanitarias”.

En su página web, indica que hay que reservar en línea, de forma gratuita, eligiendo una de las dos franjas horarias disponibles: por la mañana de 9 a 12:30 o por la tarde de 14 a 17:30.

Se puede conseguir un espacio para dos, cuatro o seis personas, que tienen que permanecer dentro de un espacio delimitado por unos pilotes de madera y unas cuerdas.

La experiencia, que está previsto que se prolongue hasta el 2 de junio, fue un éxito absoluto en la primera jornada, que coincidió con el Jueves de la Ascensión, festivo en Francia, y con un tiempo plenamente estival de temperaturas próximas a los 30 grados.

El prefecto (delegado del gobierno), Jacques Witkowski, indicó que si la fórmula funcionaba se podría reproducir en otros centros turísticos de la costa que lo pidan.

Desde el inicio de la desescalada en Francia el 11 de mayo, han abierto ciertas playas pero en condiciones sanitarias estrictas, y en particular con la regla de que deben ser lugares “dinámicos”, es decir, que están prohibidas actividades estáticas como tomar el Sol, construir castillos de arena, practicar deportes colectivos o hacer pícnic.

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