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Egresado de la Anáhuac Mayab, en serie de Disney

Millie

El arte de la animación demanda de sus exponentes no solo un alto nivel de creatividad, también sensibilidad, habilidades y destrezas, dominio de las nuevas tecnologías, pero más que nada que disfruten su trabajo, que encuentran el lado divertido en una actividad que es bastante seria y compleja.

La animación es un área del entretenimiento, la comunicación y la publicidad que gana cada vez más adeptos, un mercado demandante y altamente competitívo , donde el trabajo en equipo es necesario pero el talento básico.

Para Héctor Abraham Torres, quien hace dos años egresó de la carrera de Diseño y Animación de la Universidad Anáhuac Mayab, ha llegado el tiempo de ir cosechando los frutos de su trabajo y la perseverancia: la búsqueda de exigirse más de sí mismo lo colocó en uno de los proyectos que más ha disfrutado en su corta carrera: formó parte de la producción de la serie “Monsters At Work” de la plataforma Disney+, labor que realizó los últimos meses en Vancouver, Canadá.

Héctor Abraham, próximo a cumplir 25 años de edad, es originario de Piedras Negras, Coahuila y estudió la licenciatura en Diseño Gráfico y Animación becado en la Universidad Anáhuac Mayab, de donde egresó hace ya dos años.

Desde muy pequeño sintió esa gran atracción hacia el diseño, el dibujo y la animación; como muchos niños y adolescentes creció disfrutando de las producciones para televisión y cine de dibujos animados y siempre quiso darle vida a un dibujo.

Motivado

Entrevistado por Diario de Yucatán, Héctor Abraham dijo sentirse muy contento y motivado por su participación en esta producción, una de las más entrañables y seguidas de Disney, pero también una de las más complejas y desafiantes por las diversas características físicas y expresivas de los personajes.

Trabajar en Disney+, el que considera uno de sus más grandes logros, fue un proceso que requirió perseverancia y paciencia, ir desarrollando y afinando lo que se hace e ir tocando puertas, un pequeño paso da pie a la siguiente propuesta y así sucesivamente: sus pasos le llevaron a Cartoon Network, algunos trabajos para la cadena FOX, Baby T.V. y las películas de Bob Esponja.

“Yo me desempeñé en el equipo de ‘riggins’, un grupo de artistas de la animación cuyo trabajo consistió en la articulación de los personajes en modelos 3D y a los cuales dotamos de huesos, músculos, piel y expresiones”, explicó.

“El equipo lo conformamos ocho ‘riggins’ y el trabajo fue muy delicado y cuidadoso porque trabajamos muchos detalles de cada personaje, por ejemplo Mike Wazowski es todo un reto porque ¿cómo le das expresión a una pelota, donde la cara es el cuerpo? Y así sucesivamente hay personajes con tentáculos, escamas, muchos dientes, peludos, de cientos de ojos, etcétera, características distintas, retos distintos”, compartió.

Más de 300 profesionales de la animación, por lo menos, se requieren para una producción de éstas características.

Verlo en pantalla

Uno de los momentos que más disfruta el entrevistado es cuando finalmente la producción llega a la pantalla: ver el trabajo terminado es algo muy especial y emocionante para todos.

“Más allá de que se disfruta ver tu nombre escrito en los créditos al final, siempre es divertido analizar el resultado final del trabajo individual y el de otros compañeros. Es algo muy especial ver tu trabajo ya terminado porque te vuelves autocrítico de lo que haces, te congratulas y satisfaces por los aciertos pero también piensas que quizá pudimos esmerarnos más en algún detalle o notamos que algo faltó”.

Por último, Héctor Abraham invitó a los jóvenes con inquietudes por el arte gráfico y la animación a acercarse a esta carrera. Destacó que es importante tener ese gusto especial por lo que se hace, pues se trata de una actividad demandante en el mercado internacional pero donde se requiere dar siempre ese extra para abrir puertas.

Héctor Abraham Torres opinó que los adelantos en la tecnología favorecen el desarrollo de la producción animada optimizando los tiempos. Explicó que los programas de diseño y edición no han cambiado tanto como la velocidad de los procesadores: la capacidad de un procesador para manejar información, calcular y dar un resultado, es lo que hace que el trabajo se realice más rápido y de forma eficiente.

Uno de los más grandes anhelos de Héctor Abraham es poder participar en alguna producción de Harry Potter.— Emanuel Rincón Becerra

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