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El arpa, desde su estilo

Actuación del arpista suizo Park Stickney en el Festival Mundial

Hoy concluye el Festival Mundial en Asunción

ASUNCIÓN (EFE).— La fusión de estilos musicales, la popularidad de las redes sociales o las diferencias de los instrumentos entre continentes son algunas de las conversaciones que se escuchan entre bastidores este sábado en Asunción, que recibe a decenas de artistas internacionales en el XII Festival Mundial del Arpa.

Antes de continuar con su agenda de clases magistrales y conciertos, los intérpretes Anita Aslin, Fabio Kaida, Eduardo Betancourt y Park Stickney comparten un desayuno con la Agencia Efe, en el que reconocen las virtudes de un certamen que les ha permitido crear su particular comunidad internacional de músicos.

Todos coinciden en que el arpa es un instrumento que no alcanza la popularidad mundial del piano, saxofón o violín, pero se niegan a encasillarlo en una disciplina antigua y centrada solo en el folclore tradicional.

“Hay un piano en cada hotel e iglesia. En una realidad alternativa, habría un arpa en cada lugar y nos preguntarían por qué tuvimos la idea de tocar el piano”, reconoce el suizo Stickney.

“Todavía el arpa en ningún lugar del mundo es protagonista”, lamenta el brasileño Kaida, para el que la falta de productos audiovisuales de primera calidad dificulta que este estilo musical pueda convertirse en “mainstream”.

Por su parte, el venezolano Betancourt ve en las redes sociales “una buena herramienta” para dar a conocer a los intérpretes del arpa, aunque también reconoce el riesgo que entrañan los productos virales.

“Hay tremendos artistas con una trayectoria, pero llega un artista con dos meses aprendiendo, graba ‘Despacito’ en shorts y tiene 600 millones de visitas”, afirma el músico, ganador de un Grammy Latino en 2010.

Juntar a cuatro grandes intérpretes internacionales del arpa aboca también la conversación a los orígenes de esta música en cada uno de sus países y a las diferencias de materiales y formas que componen cada uno de sus instrumentos.

Mientras que en los festivales europeos el arpa clásica, grande y con pedales, es la más utilizada, los escenarios de Asunción se han llenado estos días también de arpas llaneras, con sus características cuerdas de cedro, y de paraguayas, las más pequeñas de todas.

A las particularidades del festival hay que sumar el hecho de que la mayor parte de los músicos sean hombres, a diferencia de certámenes europeos de arpa, donde predominan mujeres.

La británica Aslin es la única que completa el elenco en los conciertos de Asunción y achaca esta realidad a las diferencias culturales, que en Europa fomentaron el arpa entre las mujeres con figuras históricas como María Antonieta.

“Es genial mezclarse con los músicos nacionales. Me encanta la diversidad, aprender de diferentes culturas”, afirma Aslin.

“Si me piden tocar una canción tradicional de 1940 puedo hacerlo, pero ahora mismo no toco eso, trato de mezclar en un concierto”, afirma Betancourt.

El intérprete explica cómo se desarrolló la fusión de estilos en su país, cuando se decidió dar prioridad al folclore en radios nacionales, lo que obligó a los cantantes de pop a unir esfuerzos con los músicos tradicionales.

Tras dejar atrás las conversaciones de bastidores, se sumaron ayer por la tarde a la gran gala en el Teatro Municipal de Asunción como colofón a una semana de conciertos que finaliza hoy con una fiesta popular.

Fusión de estilos

Los cuatro músicos también intercambian opiniones sobre el hecho de fusionar estilos musicales, incorporar el arpa al cine y a la música pop o abrir la mente a nuevas corrientes.

Reclutamiento de años

Los cuatro músicos que, en algunos casos, se conocen desde hace más de una década, han acudido a la capital paraguaya al pedido del director artístico del festival, Sixto Corvalán, quien los ha reclutado a lo largo del año tras verse con ellos en conciertos de todo el mundo.

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