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El autocine vuelve a brillar

Foto: Megamedia

En la pandemia permite ver filmes en gran pantalla

LOS ÁNGELES (EFE).— Todos los cines de Estados Unidos están cerrados por el coronavirus. ¿Todos? ¡No! Unos pocos resisten todavía y siempre a los efectos de la pandemia: los autocines, las únicas pantallas grandes que funcionan estos días envueltas en la nostalgia.

Los “drive-in” parecían ya una opción solo para ocasiones especiales, un recuerdo de otra época con escasas posibilidades de competir con las salas acolchadas y todo tipo de comodidades.

Foto: Megamedia

Pero tal vez con el coronavirus los autocines hayan encontrado un nuevo momento para brillar, ya que ofrecen distanciamiento social, mínimo contacto personal, se basan en el auto como entorno seguro y, sobre todo, hacen posible un lujo en la pandemia: volver a ver cine en la gran pantalla.

En un atardecer californiano sorprendentemente bajo en contaminación, los vehículos comienzan a tomar posiciones en Mission Tiki Drive-in.

Este autocine de Montclair, 50 kilómetros al este de Los Ángeles, es el único “drive-in” del sur de California que continúa abierto entre el enredo de normativas locales, estatales y de condados que regulan la crisis.

Con una decoración inspirada en las culturas de la Polinesia, Mission Tiki mantiene sus cuatro pantallas con sesiones dobles y entradas a 9 dólares por auto.

Comprar el boleto es el único momento obligatorio de contacto personal, cuando el vendedor recibe al público con guantes y mascarilla.

Eso sí, hay reglas especiales: “No puedes estacionar tu vehículo a menos de tres metros de otro, debes ver la película desde dentro y debes respetar la distancia social en todo momento”.

Una veintena de autos optó hace unos días por atestiguar la magia de Pixar en “Unidos” junto a los chistes de “Impractical Jokers”.

Si nunca has ido a un autocine, reconforta ver que todo está pensado: la cinta se escucha sintonizando una frecuencia en la radio, la proyección no comienza hasta que el Sol se ha puesto, y las plazas de estacionamiento están ligeramente en pendiente para que ninguna camioneta o 4 por 4 tape la visión desde tu coche, por muy pequeño que sea.

Y ante la previsible falta de películas nuevas, ya que Hollywood aplazó todos los próximos estrenos, en Mission Tiki están tranquilos: ya echaron mano de recuerdos con un programa doble de “Indiana Jones”.

Mission Tiki es un ejemplo de California, pero hay más autocines abiertos por todo Estados Unidos: West Wind en Arizona, Chief en Oklahoma, Ocala en Florida... y Tiger en una zona rural del norte de Georgia.

“Mi mujer se crió en Tiger y su padre abrió el Tiger Drive-In en 1954”, explica Tom Major, el propietario de ese autocine.

“Lo cerró en 1984, pero en 2004 mi esposa me dijo: ‘Quiero mi autocine de vuelta’. Yo le contesté: ‘Cariño, en Tiger solo viven 300 personas (...), no me hagas esto’. Pero al final me las tuve que ingeniar”, bromea.

A diferencia de otros autocines del país, Tiger Drive-In tuvo que cerrar unas semanas por la pandemia.

Pero ya regresaron las proyecciones, con una sesión doble de “Doctor Dolittle” y “Vaselina”, aprovechando la controvertida reapertura de negocios que han aprobado las autoridades de Georgia.

No obstante, Major enfatiza que han tomado medidas excepcionales. De los 220 vehículos que tienen de aforo han pasado a 70, solo una persona por cada vehículo puede ir por comida, han puesto un par de baños portátiles adicionales para evitar aglomeraciones y hay gel desinfectante disponible para los espectadores.

Major revela que los vecinos están emocionados ante la posibilidad de salir de casa e ir al cine tras varias semanas de confinamiento y destaca que, con un parque infantil, área de acampada y comida a la parrilla, su autocine siempre ha sido una experiencia “muy social”.

“Tiger Drive-In es todo de hierba, así que es como ir al parque pero, además, viendo una película y yendo a un restaurante”, indica.

Aunque el imaginario colectivo asocia los autocines a décadas pasadas y parejas buscando en sus autos más intimidad que en las últimas filas de las salas, esos espacios se mantienen.

Desde su pequeño autocine en Georgia, Major asegura que en los últimos dos años han remontado los “drive-in” y basa su percepción en el encanto de ver una cinta “bajo las estrellas” y en su propia cuenta.

“Nosotros crecemos al menos un 20% cada año. Y mucho de eso tiene que ver con que tenemos un negocio muy orientado a las familias (...): la gente busca algo único para hacer con su familia, encuentra esto y recorren hasta 200 kilómetros para venir aquí”, apunta.

De un vistazo

Numerosos

De acuerdo con la Asociación de Propietarios Unidos de Autocines, en Estados Unidos había a finales del año pasado 305 “drive-in” con 549 pantallas de exhibición en total.

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