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El Cairo recupera su bienal ocho años después de la revolución

Busca romper los estereotipos sobre el Oriente Medio

EL CAIRO (EFE).— Prácticamente sin publicidad y casi en silencio, El Cairo recuperó ayer su Bienal Internacional, la segunda exhibición artística más antigua de Oriente Medio, después de ocho años de parón por la inestabilidad política tras la revolución egipcia de 2011, que derrocó al entonces presidente Hosni Mubarak.

La Ópera de El Cairo, uno de los centros artísticos de la capital, ha sido el escenario de un festival que inauguró ayer la ministra de Cultura de Egipto, Ines Abdeldayem, y que se prolongará hasta el próximo 10 de agosto.

Más de 80 artistas procedentes de 50 países de todo el globo han sido invitados por las autoridades egipcias y van a exhibir sus obras en la bienal internacional que surgió en los años 80 del pasado siglo tras el éxito del primer festival en Alejandría, inspirado en la escena cultural veneciana.

“Estamos muy contentos de recuperar la bienal porque es una gran oportunidad para que todos puedan exhibir sus obras en El Cairo. Es un mensaje de Egipto al mundo de que seguimos aquí”, dijo a Efe el director artístico del festival, Ehab al Labban.

La última edición fue en 2010, pero las siguientes citas se tuvieron que posponer por la inestabilidad política y económica que derivó de la revolución egipcia de 2011.

“La situación de Egipto en estos últimos ocho años ha sido complicada, pero ahora todo está bien y no vamos a parar”, asegura Al Labban, que añade que esta bienal servirá para “impulsar nuevos proyectos culturales” en el país.

Con el lema “Hacia el Este”, la exhibición reivindica el papel de los países orientales en la escena y pretende deshacerse de los estereotipos sobre Oriente Medio para enseñar la faceta más cultural de la región y hacer de trampolín a artistas locales hacia el exterior.

Una de las obras más conceptuales pertenece al artista Admira Kamzinguere, que transportó una cincuentena de pósit con retratos a lápiz desde Zimbabue a El Cairo para forrar una pared de la Ópera de la capital.

“La gente se comunica con ellos en las oficinas de todo el mundo y son mensajes que acaban en la basura”, dice el artista a Efe, que añade que le ha “sorprendido” el “nivel cultural de Egipto”, después de tantos años sin festivales internacionales.

“Este es el verdadero progreso de una sociedad. El arte une a la gente”, concluye.

 

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