in

El vino, el invitado ideal para este día tan especial

Foto: Megamedia

José Carlos Palacios Sommelier

Hola a todos, hoy celebramos el Día del Amor y de la Amistad, y no quería pasar la oportunidad de platicar acerca de un tipo de amor diferente, pero que en resumidas cuentas es amor al fin. Se trata de aquellos personajes que hacemos de lo que sabemos una pasión. Me refiriero a los enófilos, aquellas personas que tienen un amor único por el vino, su conocimiento es vasto y cada vez está más ávido de aprender.

El diccionario define a un enófilo como la persona que gusta del vino y su cultura. Y es que amar al vino es saber que representa una cultura, una región, un estado productor e incluso a un país; un enófilo representa todo eso y mucho más; un enófilo es una persona que está en constante aprendizaje y hace de beber un ritual, y sobre todo, hace que los que están a su alrededor se sientan de maravilla con alguien así de amigo.

De cada experiencia de vinos, el enófilo alcanza un conocimiento más profundo y en otros casos (que los hay) llegan a convertirse en fanáticos y extremos conocedores de la materia.

Como todo sabemos el vino es un producto obtenido de una serie de procesos, son fermentaciones del jugo de la vid y los enófilos pueden llegar a saber qué tipo de terroir o terreno está plantada tal o cual variedad de uva, qué temperatura debe de tener el suelo para poder vendimiar... y esos momentos de la vida hasta al más inteligente le cansa.

Tengo un par de colegas así y lo llevan a picos extremos de capacidades sensoriales, analizando aromas y hasta saber cuántos años tenía el señor que vendimiaba las uvas... Considero que al vino se le debe dar un amor, pero no de estas pasiones desorbitadas y desmedidas.

A estos enófilos es difícil complacerles con una variedad de uva normal, ellos siempre tendrán la última palabra en cuanto a tendencia de vinos se trata y se suscriben a muchas revistas especializadas, leen mucho en el internet, siguen perfiles de cualquier red social haya con el tema vinícola; siempre están comiendo en lugares “top” y tratan de tener siempre una crítica para los vinos de tal o cual restaurante.

Cada día son mayores las exigencias en el área de vinos y los enófilos siempre estarán a la vanguardia y en resumidas cuentas, el mundo globalizado necesita también algo (no mucho) de los enófilos, ya que su opinión es tomada en cuenta por muchos restauranteros y hoteleros al momento de hacer una carta de vinos.

Regresando al tema del Día del Amor y de la Amistad, les tengo una recomendación: si no consiguen lugar en ese restaurante de moda o quieren hacer algo diferente en pareja, les invito a que compren algún vino espumoso, frutas frescas (como fresas o manzanas), quesos suaves y solo disfruten ver estas maravillosas lunas que salen para los enamorados.

Les recomiendo que aprovechen este momento de intimidad con ese ser querido y expresen todo su sentir. Y para hoy 14 de febrero, en el día del amor y la amistad, los enófilos tendrán que ver con que van a brindar ya que algunas veces… no hay vino que les caiga bien. Nos vemos hasta la próxima semana y ¡salud!

 

Síguenos en Google Noticias

Mundo al día

Cartón de Tony: Si de cambios hablamos