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Elevan sus oraciones

Arriba

Bajan la venerada imagen del Cristo de las Ampollas

Con mucha fe y devoción al Santo Cristo de las Ampollas ayer se realizó la bajada de la venerada imagen en la Catedral de Mérida, como marca la antigua costumbre religiosa.

La centenaria imagen del Cristo Negro descendió de su nicho y salió de su capilla que se encuentra al costado norte del máximo templo católico yucateco, como parte del inicio de los festejos, en la fecha en la que antiguamente se conmemoraba la Exaltación de la Santa Cruz.

El programa incluyó una procesión con la imagen en el atrio del templo, en la que participó el presbítero Justo Ceballos Uc, rector de la Catedral, y asistieron los representantes de los gremios que toman parte en la fiesta portando los estandartes de sus agrupaciones.

La procesión se realizó con el olor a incienso, el canto “Viva Cristo Rey” y con el sonido de una campana anunciando el inicio de la celebración al Hijo de Dios en la advocación del Santo Cristo de las Ampollas.

Las rejas de metal del atrio fueron cerradas y desde afuera varias personas siguieron la procesión del Cristo de las Ampollas, ante la cual elevaron sus plegarias.

Lo mismo ocurrió en la transmisión que se realizó de la actividad a través de la cuenta de Facebook de la Catedral, en donde un centenar de personas siguieron la bajada de la imagen y la procesión y pidieron favores al Cristo de las Ampollas, que fue cargado por custodios.

Al concluir la procesión, la imagen fue colocada a un costado del altar como cada año.

El programa de la bajada incluyó también una celebración eucarística.

La fiesta continuará con la entrada de los gremios, a partir del lunes 27 de este mes, con los Alarifes, y concluirá el 16 de octubre.

La subida del Santo Cristo de las Ampollas se efectuará el 17 de octubre.

La devoción al Santo Cristo de las Ampollas, recuerda el historiador Ángel Gutiérrez Romero, se remonta a la época de la Colonia y tiene su origen en el pueblo de Ichmul en 1603, cuando el párroco de esa población, don Juan de la Huerta, encargó a un joven y desconocido escultor la construcción de una imagen tallada con la madera de un árbol, que según la tradición, durante varios meses de Cuaresma ardía en llamas pero sin llegar a consumirse.

Originalmente, el padre De la Huerta quería que con aquel leño se fabricara una imagen de la Inmaculada Concepción, sin embargo el misterioso artista le dijo que la madera era más adecuada para construir un Santo Cristo.

Acordado el trabajo, el escultor inició su labor y en tan solo una noche, encerrándose en una habitación de la parroquia y sin herramienta alguna, talló una hermosa imagen de Jesús Crucificado, desapareciendo del pueblo aquel artista sin que nadie supiera su paradero.

Creció

Pronto, la devoción al Santo Cristo de Ichmul fue creciendo, atrayendo a numerosos peregrinos hasta aquel santuario. Pasados algunos años, una noche se desató un incendio en la iglesia parroquial; el fuego consumió todo lo que había en el interior del templo, excepto la prodigiosa imagen del Santo Cristo, la cual se veía ennegrecida por el humo y las cenizas pero intacta y cubierta de ampollas. Desde entonces recibió el título del Santo Cristo de las Ampollas.

El padre Juan de la Huertas falleció en 1644 siendo cura de la parroquia de Hocabá, dejando como herencia testamentaria a la Catedral de Mérida la venerada imagen del Santo Cristo de las Ampollas. En mayo del año siguiente el V Cabildo Eclesiástico acordó traer la imagen a Mérida, arribando a la ciudad el 3 de mayo de 1645, siendo temporalmente depositada en la iglesia del convento de las Monjas Concepcionistas. El día 16 del mismo mes, el Santo Cristo de las Ampollas fue trasladado en vistosa procesión a la Catedral. Se le celebró una solemne misa y se colocó en el Altar de las Ánimas. Posteriormente, Lucas Villamil, en agradecimiento por haberse curado de una terrible enfermedad, costeó la construcción de una capilla anexa a la Catedral para colocar en ella a la imagen del Señor de las Ampollas.

La capilla llegó a ser la más hermosa y más rica del templo catedralicio y la devoción al Santo Cristo, la más importante de todo el obispado de Yucatán.

La noche del 24 de septiembre de 1915, durante los difíciles tiempos de la Revolución Mexicana, la Catedral de Mérida fue asaltada violentamente, destruyendo todos sus altares, retablos e imágenes sagradas. El Santo Cristo de las Ampollas no se salvó de aquella profanación. Sin embargo, la fe del pueblo yucateco permaneció firme en su Señor y cuatro años después, en 1919, se bendijo una nueva imagen del Santo Cristo, copia de la original del siglo XVII, para ser colocada de nuevo en su antigua capilla, la cual fue restaurada con la ayuda de Rafael Quintero. En la actualidad las fiestas anuales en honor al Santo Cristo de las Ampollas se celebran del 14 de septiembre al 17 de octubre, con la participación de 29 gremios, muchos de los cuales cuentan con más de un siglo de existencia.— Claudia Sierra Medina

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